19 de junio de 2025 a las 07:30
Encuentran a Hilari Yukari sin vida en Chimalhuacán.
La angustia que por diez largos días oprimió el corazón de una madre en Chimalhuacán, Estado de México, se transformó en un dolor desgarrador. Hilari Yukary, de tan solo 18 años, fue encontrada sin vida en el desolado paraje del Bordo de Xochiaca, un tiradero de basura y cascajo que se extiende entre los municipios de Chimalhuacán y Nezahualcóyotl. El hallazgo, confirmado por la propia madre de la joven, ha conmocionado a la comunidad y ha vuelto a encender las alarmas sobre la vulnerabilidad de las mujeres en la región. El cuerpo de Hilari presentaba signos de violencia, una crueldad que sugiere un feminicidio, un crimen que exige justicia y que nos obliga a reflexionar sobre la violencia que sigue segando vidas jóvenes.
La historia de Hilari, como tantas otras, está marcada por la complejidad. Su madre, con la voz entrecortada por el dolor, relató a medios locales y a quienes la acompañaron en su incansable búsqueda, que la joven luchaba contra las adicciones. Un problema que, según su testimonio, la llevaba a frecuentar un grupo de amigos en la zona limítrofe entre Chimalhuacán y Nezahualcóyotl, cerca de su hogar. En ocasiones anteriores, Hilari se ausentaba por días tras estos encuentros, un patrón que, aunque preocupante, se había vuelto, tristemente, habitual.
Sin embargo, esta vez era diferente. La prolongada ausencia de Hilari, sumada a su problema de adicción, desató una alarma profunda en el corazón de su madre. A pesar de haber presentado múltiples reportes por la desaparición de su hija en el pasado, incluyendo uno ante la Comisión de Búsqueda Estatal cuando Hilari tenía apenas 16 años, esta vez la angustia era más intensa. En aquella ocasión, la joven fue localizada con vida y regresó a su hogar, un alivio que, lamentablemente, no se repetiría.
El sábado 7 de junio de 2025, Hilari salió de su casa con rumbo desconocido. Su madre, aferrada a la esperanza, no dudó en reportar su desaparición a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), proporcionando todos los detalles posibles: sus señas particulares, la ropa que vestía, cualquier información que pudiera ayudar a encontrarla.
La Célula de Búsqueda de Personas de Chimalhuacán, activada por la denuncia, inició la búsqueda en una zona frecuentada por Hilari y sus amigos, un lugar donde presuntamente consumían estupefacientes. La esperanza se desvaneció horas después, cuando el cuerpo sin vida de la joven fue hallado en el desolado Bordo de Xochiaca.
Este trágico desenlace nos confronta con una realidad dolorosa: la vulnerabilidad de las jóvenes, especialmente aquellas que enfrentan problemas de adicción, y la necesidad de fortalecer las redes de apoyo y los mecanismos de protección. El caso de Hilari Yukary no debe quedar impune. Exigimos justicia para ella y para todas las víctimas de feminicidio. La sociedad debe unirse para erradicar la violencia y construir un futuro donde las jóvenes puedan vivir libres y seguras. ¿Qué medidas se están tomando para proteger a las jóvenes en situaciones de vulnerabilidad? ¿Cómo podemos, como sociedad, contribuir a la prevención de estos crímenes? Estas son preguntas que debemos hacernos y que exigen respuestas urgentes. El tiempo de la indiferencia ha terminado. Es tiempo de actuar.
Fuente: El Heraldo de México