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19 de junio de 2025 a las 16:45

El Ojo de Erick: ¿Estás Preparado?

La furia de Erick, un huracán que alcanzó la categoría 4 con vientos de hasta 220 km/h y rachas que superaron los 270 km/h, azotó las costas de Oaxaca el jueves 19 de junio, dejando una estela de destrucción a su paso. Pero más allá de la fuerza bruta del viento y la lluvia, hay un fenómeno fascinante y a la vez aterrador que se esconde en el corazón de estos gigantes meteorológicos: el ojo del huracán.

Imaginen un remolino de proporciones colosales, un monstruo de viento y agua girando a velocidades inimaginables. En el centro de ese caos, contra toda lógica, se encuentra una zona de calma casi irreal. Es el ojo, un espacio de relativa tranquilidad, con cielos despejados o con una ligera nubosidad, un círculo de paz en medio de la tempestad. Su diámetro puede variar entre 30 y 65 kilómetros, un respiro engañoso antes de que la furia del huracán vuelva a desatarse.

En el caso de Erick, la formación del ojo fue captada por radares meteorológicos, ofreciendo imágenes impresionantes de la magnitud del fenómeno. Estas imágenes, compartidas en redes sociales, muestran la clara definición del ojo, un círculo oscuro rodeado por la densa espiral de nubes que conforman la pared del ojo. Es precisamente en esta pared donde se concentran los vientos más intensos, la verdadera fuerza destructora del huracán. La imagen del GOES-19, tomada a 75 km al sur de Puerto Escondido, Oaxaca, muestra con una claridad asombrosa la estructura del huracán, un testimonio visual del poder de la naturaleza.

La llegada de Erick a tierra, en el municipio de Pinotepa Nacional, Oaxaca, marcó el inicio de la fase más destructiva del huracán. Sin embargo, es crucial recordar que la calma que acompaña al paso del ojo es un espejismo, una pausa engañosa antes del regreso de los vientos, esta vez desde la dirección opuesta. La Coordinación Nacional de Protección Civil emitió alertas a la población, enfatizando la importancia de no bajar la guardia durante el paso del ojo. La calma aparente, lejos de ser el fin del peligro, es solo una parte del ciclo del huracán.

Es fundamental entender que el ojo del huracán es un fenómeno natural complejo y peligroso. Aunque parezca un oasis de tranquilidad, es un preludio de la segunda embestida del huracán. La preparación y la información son las mejores herramientas para enfrentar estos eventos. Mantenerse informado a través de fuentes oficiales, seguir las indicaciones de las autoridades y contar con un plan de emergencia son medidas cruciales para protegerse y minimizar los riesgos. La experiencia de Erick nos recuerda la importancia de la prevención y la resiliencia frente a la fuerza de la naturaleza.

Fuente: El Heraldo de México