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19 de junio de 2025 a las 03:00

¡Diabetes: Ojo con fraudes!

La diabetes tipo 2, una enfermedad que afecta a millones en todo el mundo, requiere un tratamiento riguroso y, sobre todo, seguro. Recientemente, la Cofepris ha levantado la voz de alarma ante la preocupante proliferación de medicamentos falsificados para esta enfermedad, específicamente Ozempic y Jardianz. Esta situación no solo pone en riesgo la salud de quienes los consumen, sino que socava la confianza en el sistema sanitario y en la industria farmacéutica.

Imaginen por un momento la angustia de un paciente que, buscando controlar su diabetes, adquiere un medicamento que, en realidad, es una imitación. No solo no recibirá el tratamiento que necesita, sino que se expone a sustancias desconocidas, potencialmente peligrosas, que podrían agravar su condición o incluso generar nuevos problemas de salud. Es una situación inadmisible que exige una respuesta contundente.

La falsificación de medicamentos es un delito grave que juega con la vida de las personas. No se trata simplemente de una imitación estética; hablamos de productos que carecen de los principios activos necesarios para combatir la enfermedad o, peor aún, que contienen sustancias tóxicas. En el caso de Ozempic, la alerta emitida tras el análisis conjunto de Cofepris y la FDA revela irregularidades tanto en el empaque como en el contenido, lo que confirma la gravedad del problema.

En cuanto a Jardianz, la situación es igualmente alarmante. Boehringer Ingelheim, el titular del registro sanitario, ha confirmado la falsificación del lote 904360, con una fecha de caducidad manipulada y un contenido que no corresponde al medicamento original. La ausencia del principio activo en las tabletas encontradas es una prueba irrefutable del peligro que representan estos productos fraudulentos.

¿Qué podemos hacer ante esta amenaza? La información es nuestra mejor arma. Cofepris ha emitido una serie de recomendaciones cruciales, tanto para la población general como para los profesionales de la salud. Es fundamental revisar minuciosamente los empaques, verificar los números de lote y fechas de caducidad, y adquirir medicamentos únicamente en establecimientos autorizados. Desconfiar de precios inusualmente bajos y reportar cualquier sospecha de falsificación.

Los distribuidores y farmacias también juegan un papel vital en esta lucha. Deben extremar las precauciones en la adquisición de medicamentos, verificando la autenticidad de los productos y la legitimidad de sus proveedores. La colaboración entre las autoridades sanitarias, la industria farmacéutica y los establecimientos de salud es esencial para garantizar la seguridad de los pacientes.

No podemos permitir que la falsificación de medicamentos ponga en peligro la salud de la población. Es necesario actuar con firmeza, implementando medidas que permitan detectar y erradicar estos productos del mercado. La salud es un derecho fundamental, y protegerla es una responsabilidad compartida. Informémonos, actuemos con precaución y denunciemos cualquier irregularidad. Solo así podremos garantizar que los tratamientos para enfermedades como la diabetes sean seguros y efectivos. La salud de todos está en juego.

Fuente: El Heraldo de México