19 de junio de 2025 a las 19:05
Cardio o pesas primero: El veredicto final
¿Cardio o pesas primero? La eterna pregunta que ronda la cabeza de cualquiera que se toma en serio su entrenamiento. Desentrañemos este misterio fitness de una vez por todas, basándonos en la ciencia y en las necesidades individuales. No se trata de una simple preferencia, sino de optimizar tus esfuerzos para alcanzar tus metas.
Imagina que te preparas para una maratón, pero antes decides levantar pesas hasta el agotamiento. ¿Llegarías a la línea de meta con la misma energía? Probablemente no. De la misma manera, si tu objetivo es aumentar tu masa muscular, agotar tus reservas de energía con una sesión intensa de cardio antes de levantar pesas, limitará tu rendimiento y, por ende, tus resultados.
La clave reside en comprender el impacto de cada tipo de ejercicio en tu cuerpo y cómo este orden influye en tus objetivos. Si tu prioridad es quemar grasa y mejorar tu resistencia, el cardio debe ser tu punto de partida. Piensa en ello como preparar el terreno para la quema de calorías. Estudios, como el publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research en 2013, demuestran que realizar cardio antes del entrenamiento de fuerza maximiza la quema de grasa durante toda la sesión. Correr, nadar, bicicleta… elige tu arma y comienza a quemar. Sin embargo, un punto crucial a considerar es la intensidad. Un cardio excesivamente intenso puede comprometer tu rendimiento posterior con las pesas. Busca un equilibrio que te permita dar lo mejor de ti en ambas disciplinas.
Ahora bien, si tu meta es esculpir un físico digno de Hércules, las pesas deben reinar en el inicio de tu entrenamiento. Cuando estás fresco y lleno de energía, tu cuerpo es capaz de levantar más peso, realizar más repeticiones y, en consecuencia, estimular el crecimiento muscular de forma más efectiva. Una revisión publicada en Sports Medicine en 2014 corrobora esta idea, afirmando que comenzar con el entrenamiento de fuerza optimiza el estímulo muscular al evitar la fatiga previa del cardio. En este caso, el cardio posterior puede ser un complemento ideal para quemar calorías adicionales y mejorar la recuperación.
Pero, ¿qué sucede si buscas un equilibrio entre ambos mundos? Aquí es donde la flexibilidad y la personalización entran en juego. Alternar el orden de tus entrenamientos a lo largo de la semana puede ser una excelente estrategia para mantener la motivación y trabajar diferentes aspectos de tu condición física. Lunes, pesas primero; miércoles, cardio al inicio; viernes, de nuevo pesas… las posibilidades son infinitas. Lo importante es escuchar a tu cuerpo y ajustar tu rutina según tus necesidades.
No olvides que, independientemente del orden que elijas, la alimentación y el descanso son pilares fundamentales para alcanzar tus objetivos. De nada sirve esforzarte al máximo en el gimnasio si luego no le proporcionas a tu cuerpo el combustible y el reposo necesarios para recuperarse y crecer. Una dieta equilibrada y un sueño reparador son tus mejores aliados en esta travesía fitness. Así que, la próxima vez que te encuentres frente a la disyuntiva de cardio o pesas primero, recuerda que no hay una respuesta única. Analiza tus objetivos, escucha a tu cuerpo y diseña una estrategia que te lleve al éxito. ¡A entrenar!
Fuente: El Heraldo de México