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19 de junio de 2025 a las 18:00

Balacera en Iztacalco: Dos detenidos

La tranquilidad de la tarde en la alcaldía Iztacalco se vio abruptamente interrumpida por el estruendo de las balas. Un hombre de 30 años yacía herido, víctima de un ataque a sangre fría perpetrado desde una camioneta verde. La angustia de su esposa, testigo del violento suceso, se convertía en el punto de partida de una frenética persecución que pondría a prueba la eficiencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México.

Las calles de Iztacalco se transformaron en el escenario de una caza al hombre, donde la tecnología y la coordinación policial jugaron un papel crucial. Mientras la víctima era trasladada a un hospital, con la esperanza aferrada a cada segundo, los operadores del Centro de Comando y Control (C2) Norte se convertían en los ojos vigilantes de la justicia. Con la precisión de un cirujano, analizaban las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, siguiendo el rastro de la camioneta verde, convertida en símbolo de la violencia que había irrumpido en la cotidianidad del barrio.

La tensión crecía con cada minuto que transcurría. La descripción del vehículo, proporcionada por la esposa del herido, resonaba en los oídos de los policías en campo. La avenida Amacuzac, escenario del ataque, se convertía en el punto de partida de una búsqueda exhaustiva. La información fluía a través de la red policial, cada detalle, cada pista, era analizada con minuciosidad. La ciudad, con su laberinto de calles y avenidas, se convertía en un tablero de ajedrez donde se libraba una batalla contra el tiempo.

La tecnología del C2 Norte, una herramienta invaluable en la lucha contra la delincuencia, brindó la primera pieza clave del rompecabezas: la camioneta verde había sido localizada en la esquina de las calles Playa Icacos y Playa Tenacatitla. La adrenalina corría por las venas de los policías mientras se dirigían al lugar, con la esperanza de capturar a los responsables de este acto de violencia. Uno de los sospechosos, un hombre de 64 años, fue detenido en el lugar. Pero la historia no terminaba ahí.

La persecución continuaba. El otro implicado, aún en fuga, se convertía en el objetivo principal. Los operadores del C2 Norte, con su mirada inquebrantable, lo localizaron en tiempo real en la avenida Amacuzac y la calle Jesús Urueta. La rápida respuesta de los oficiales en campo fue crucial. El segundo sospechoso, un hombre de 36 años, fue finalmente aprehendido.

La justicia comenzaba a tomar forma. Tras las detenciones, se llevó a cabo una revisión preventiva, apegada al protocolo de actuación policial. El hallazgo de un arma de fuego corta, con un cargador y cinco cartuchos útiles, reforzaba las sospechas sobre la participación de estos dos hombres en el ataque.

Ambos detenidos, tras ser informados de sus derechos, fueron puestos a disposición del Ministerio Público, junto con el arma y el vehículo asegurados. Ahora, la responsabilidad recae en la justicia, que deberá determinar su situación jurídica y esclarecer los motivos detrás de este acto que alteró la paz en Iztacalco. La investigación continúa, con el objetivo de arrojar luz sobre todos los detalles de este caso y garantizar que los responsables rindan cuentas ante la ley. Mientras tanto, la ciudad contiene la respiración, esperando que la justicia prevalezca y que la tranquilidad regrese a las calles de Iztacalco.

Fuente: El Heraldo de México