Inicio > Noticias > Desastres Naturales
20 de junio de 2025 a las 00:40
Alerta: Inundaciones en Juchitán
La zozobra se palpa en el aire húmedo de Juchitán. El rugido constante del río Las Nutrias, ahora desatado y embravecido por las incesantes lluvias en la Sierra Mixe-Zapoteca, se ha convertido en la banda sonora de una angustia familiar. El agua, turbia y violenta, ha invadido calles y hogares, obligando a las familias de las zonas bajas a tomar decisiones difíciles. Mientras algunos, aferrados a sus recuerdos y pertenencias, se niegan a abandonar sus hogares, otros, con la mirada cargada de incertidumbre, comienzan el penoso éxodo hacia tierras más altas.
La solidaridad, sin embargo, no se ha hecho esperar. El Presidente Municipal, Miguel Sánchez Altamirano, con la voz firme y el semblante serio, ha confirmado la activación del Plan DN-III-E. Las botas de los soldados del Ejército Mexicano, junto con la presencia vigilante de la Guardia Nacional, ya recorren las calles anegadas, llevando auxilio y esperanza a los damnificados. El DIF Municipal, convertido en un refugio temporal, abre sus puertas a quienes han perdido su techo. Cincuenta personas pueden encontrar cobijo en este primer espacio, pero el alcalde ha asegurado que se habilitarán más refugios si la situación lo amerita. "No están solos," parecen gritar las sirenas de las patrullas que recorren la ciudad, un mensaje de aliento en medio del caos.
La experiencia, lamentablemente, es una maestra severa en estas tierras. Los habitantes de Juchitán, curtidos por la furia de la naturaleza, saben leer las señales del río. Desde la noche del miércoles, la lluvia incesante en la sierra presagiaba esta tragedia. Y aunque la rapidez con la que el río creció tomó a muchos por sorpresa, la mayoría logró, con una mezcla de resignación y premura, salvar lo más preciado: sus vidas y sus pertenencias.
El miedo a la rapiña, un fantasma que siempre acecha en estos momentos de vulnerabilidad, ha llevado a muchas familias a tomar la difícil decisión de quedarse a resguardar sus hogares. Entienden el peligro, pero el apego a lo propio, a lo construido con años de esfuerzo, pesa más que el temor. Para combatir esta amenaza, la Policía Municipal ha desplegado operativos de vigilancia, una barrera de protección contra aquellos que buscan aprovecharse del infortunio ajeno.
La incertidumbre se mantiene. La lluvia, aunque con menor intensidad, continúa cayendo. El río Las Nutrias, aún embravecido, es un recordatorio constante de la fuerza de la naturaleza. Juchitán, herida pero no vencida, se aferra a la esperanza y a la solidaridad para superar esta nueva prueba. La comunidad, unida en el dolor y en la lucha, se levanta una vez más, dispuesta a reconstruir lo perdido y a seguir adelante. El futuro es incierto, pero la voluntad de su gente es inquebrantable.
Fuente: El Heraldo de México