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19 de junio de 2025 a las 04:55

Acapulco espera a Erick: Fotos y Video

La amenaza del huracán Erick mantiene en vilo a la costa de Guerrero, particularmente al puerto de Acapulco, donde la noche del 18 de junio se respiraba una tensa calma. El incesante ir y venir de las patrullas de la Guardia Nacional, un recordatorio constante de la inminente llegada del meteoro, contrastaba con el silencio de las calles, inusualmente vacías a esas horas. El ritmo vibrante y bullicioso que caracteriza a Acapulco parecía haberse desvanecido, reemplazado por una atmósfera de expectativa y precaución.

Cientos de negocios, desde las pequeñas tiendas de souvenirs hasta los restaurantes con vista al mar, bajaron sus cortinas mucho antes de lo habitual. La imagen de los comercios cerrados, protegidos por las fuerzas de seguridad, reflejaba la seriedad de la situación. La presencia de la Guardia Nacional, desplegada estratégicamente en centros comerciales, farmacias, supermercados y tiendas departamentales, no solo buscaba garantizar el orden, sino también prevenir posibles actos de rapiña, una preocupación latente en situaciones de emergencia.

La suspensión de la movilidad, prevista para las 20:00 horas, añadía un elemento más a la atmósfera de incertidumbre. Apenas unos cuantos vehículos particulares y algunas camionetas de pasajeros circulaban por el primer cuadro de la ciudad turística, como si se tratara de los últimos compases antes de una gran tormenta. La actividad portuaria, vital para la economía local, también se vio afectada. La Capitanía de Puerto, con la memoria aún fresca de la tragedia del huracán Otis, ordenó el cierre de la navegación a todo tipo de embarcaciones.

La decisión de prohibir la permanencia en las embarcaciones durante el huracán, aunque drástica, se justificaba por la necesidad de proteger la vida de los marineros. El capitán de altura José Gallardo explicó que la medida se tomó en estricto cumplimiento con los protocolos de seguridad establecidos por la Secretaría de Marina, recordando la dolorosa lección aprendida con Otis, cuando muchos marineros perdieron la vida al intentar proteger sus lanchas, yates y cayucos, una práctica tradicional que en aquella ocasión resultó fatal.

El comunicado emitido por el mando naval detallaba las condiciones meteorológicas provocadas por Erick: "Cielo nublado a cerrado con chubascos, tormentas puntuales fuertes, reducción a la visibilidad, tormentas eléctricas, rachas de viento fuerte y oleaje elevado en sus inmediaciones, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, región Pacífico sur y región del Golfo de Tehuantepec". Ante la previsión de olas de hasta 6.7 metros de altura, la autoridad marítima exhortó a la población a extremar precauciones en las zonas costeras y a alejarse de las playas.

El gobierno de Acapulco, consciente de la magnitud del desafío, habilitó 35 refugios temporales con capacidad para albergar a más de cinco mil personas. Esta medida, junto con el despliegue de elementos de la Policía Estatal en Acapulco y la Costa Chica por parte de la Secretaría de Seguridad Pública de Guerrero, demostraba la preparación y la coordinación de las autoridades para enfrentar la emergencia. La instalación de puestos de atención ciudadana y el refuerzo de la seguridad en albergues, centros comerciales y hospitales completaban el dispositivo de prevención y protección de la población. La espera se hacía larga, pero la ciudad, con la sombra del huracán Erick cerniéndose sobre ella, se preparaba para lo peor, con la esperanza de que el impacto fuera menor al temido.

Fuente: El Heraldo de México