18 de junio de 2025 a las 09:10
Vecinos unidos, fiesta en paz.
La tensión en la frontera se palpa en el aire. Miles de voces se alzan, clamando por justicia y respeto, mientras la sombra de políticas migratorias restrictivas se cierne sobre sus esperanzas. No podemos permanecer impasibles ante el drama humano que se desarrolla ante nuestros ojos. La historia nos ha enseñado, con dolorosa insistencia, que la violencia no es el camino. El diálogo, la diplomacia y la empatía son las herramientas que necesitamos para construir puentes, no muros.
Los 3,141 kilómetros de frontera que compartimos con Estados Unidos no deben ser una línea divisoria, sino un punto de encuentro. Tenemos la obligación moral y la capacidad política para encontrar soluciones conjuntas a los desafíos que enfrentamos, como la delincuencia organizada y la migración. Debemos enfocar nuestras energías en la cooperación, no en la confrontación.
Nuestros consulados deben ser faros de esperanza para nuestros connacionales, brindándoles apoyo, seguridad y asistencia legal. Es crucial hacer un llamado a la calma y la unidad, recordándoles que no están solos en esta lucha. La diplomacia debe ser nuestra arma más poderosa para evitar abusos y violaciones a los derechos humanos.
Es imperativo que el gobierno de Estados Unidos comprenda que los migrantes no son delincuentes, sino personas honradas y trabajadoras que buscan una vida mejor para sí mismos y sus familias. Contribuyen enormemente a la economía y la cultura de ambos países, y merecen ser tratados con dignidad y respeto.
Desde la Cámara de Diputados, nos comprometemos a trabajar incansablemente para defender los derechos de nuestros migrantes. Sumaremos esfuerzos a las acciones impulsadas desde el Palacio Nacional para garantizar su integridad y bienestar. La represión no solo afecta a quienes se encuentran en situación irregular, sino también a aquellos que han construido una vida legalmente establecida en Estados Unidos.
La participación de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, en las reuniones del G7, representa una oportunidad invaluable para dialogar con representantes del gobierno estadounidense y buscar soluciones conjuntas. Confiamos en su capacidad de negociación y liderazgo para impulsar una política migratoria más justa y humana.
Hacemos un llamado a las organizaciones de migrantes y a sus representantes para que privilegien las vías institucionales en la búsqueda de soluciones. Es momento de construir una nueva relación con nuestros vecinos, basada en el respeto mutuo y la cooperación. La violencia solo genera más violencia, y debemos romper ese ciclo.
Los trabajadores migrantes mexicanos merecen nuestro reconocimiento y admiración. Con sacrificio y valentía, dejan atrás sus hogares en busca de un futuro mejor para sus familias. Enriquecen nuestras culturas, impulsan nuestras economías y contribuyen al desarrollo de ambos países.
Reiteramos nuestro compromiso de promover cambios en la política migratoria que garanticen el respeto a los derechos humanos de todos los migrantes. No están solos. Desde la Cámara de Diputados y desde cada rincón del país, alzaremos la voz para defender sus derechos y exigir un trato justo y digno.
Es tiempo de apostar por la paz y la reconciliación. El diálogo, la empatía y la cooperación son las claves para construir un futuro más justo y próspero para todos. La violencia nunca será la respuesta.
Fuente: El Heraldo de México