19 de junio de 2025 a las 01:05
Siente el terror del gusano barrenador
La reaparición del gusano barrenador en Chiapas ha desatado una verdadera pesadilla para quince personas, quienes han experimentado en carne propia los horrores de la miasis. Imaginen la angustia de sentir un leve malestar que se transforma en un dolor lacerante, al tiempo que observan cómo pequeños gusanos blancos se mueven bajo su piel, devorando su tejido vivo. Este escenario, que parece sacado de una película de terror, es la cruda realidad para estos pacientes, cuyas edades oscilan entre los 32 y los 83 años.
La miasis, causada por la mosca Cochliomyia hominivorax, comienza de forma insidiosa. Una herida, un pequeño desgarro en la piel, se convierte en la puerta de entrada para esta plaga. La mosca deposita sus huevos, que eclosionan en voraces larvas. Estas, en su afán por alimentarse, provocan llagas abiertas, sangrado persistente y un insoportable olor a descomposición que ni siquiera el lavado constante puede eliminar. A este cuadro dantesco, se suman síntomas como escalofríos y fiebre, que agravan aún más el sufrimiento de los afectados.
La Secretaría de Salud Federal ha confirmado la gravedad de la situación. De los quince casos registrados en Chiapas, seis pacientes permanecen hospitalizados, luchando contra esta terrible infestación. Cinco de ellos presentan la miasis en la cabeza, una zona especialmente vulnerable y sensible, lo que intensifica el impacto psicológico de la enfermedad. Los demás casos se localizan en las piernas, impidiendo la movilidad y afectando la calidad de vida de los pacientes.
Es alarmante que más del 90% de los afectados presenten comorbilidades como diabetes mellitus, psoriasis o cáncer, lo que los hace aún más susceptibles a las complicaciones derivadas de la miasis. Estas enfermedades preexistentes debilitan el sistema inmunológico, dificultando la lucha contra la infección y aumentando el riesgo de consecuencias graves.
La reaparición del gusano barrenador en México, tras haber sido declarado erradicado en 1991, es un llamado de atención a las autoridades sanitarias. El primer caso en un bovino extranjero en Catazajá, en 2024, fue el preludio de una cadena de contagios en animales, que finalmente alcanzó a la población humana. El primer caso en humanos, detectado en Acacoyagua el 18 de abril, encendió las alarmas y evidenció la necesidad de implementar medidas urgentes para controlar la propagación de esta plaga.
¿Qué medidas se están tomando para contener la expansión del gusano barrenador? ¿Cómo se está apoyando a las víctimas de esta terrible enfermedad? ¿Qué estrategias se implementarán para prevenir futuros brotes? Estas son preguntas cruciales que exigen respuestas inmediatas. La salud pública está en juego, y la comunidad necesita información clara y precisa sobre la situación y las acciones que se están llevando a cabo para proteger a la población.
Fuente: El Heraldo de México