18 de junio de 2025 a las 09:40
Navegando la incertidumbre: BANI y el G7
En un mundo cada vez más volátil, la incertidumbre se convierte en la única constante. El acrónimo BANI, que describe nuestro presente como frágil, ansioso, no lineal e incomprensible, se manifiesta con crudeza en el escenario geopolítico. Lo que ayer era una certeza, hoy se desvanece en la niebla de lo impredecible. La reciente cumbre del G7, celebrada en Canadá, es un claro ejemplo de esta realidad. Con una agenda ambiciosa que incluía temas cruciales como el conflicto en Ucrania, la crisis climática, las tensiones comerciales y la inestabilidad en Medio Oriente, la reunión se vio eclipsada por la imprevisibilidad de la política internacional.
La asistencia ampliada de líderes mundiales, incluyendo a representantes de India, Brasil, Sudáfrica, México, Ucrania, Australia y Corea del Sur, junto con los secretarios generales de la OTAN y la ONU, reflejaba la gravedad de los desafíos globales. Sin embargo, la necesidad de un diálogo franco y directo con el entonces presidente Trump, sobre temas tan delicados como las políticas arancelarias y migratorias, quedó relegada a un segundo plano.
La abrupta salida de Trump de la cumbre, para atender la creciente tensión en Medio Oriente, dejó en suspenso las conversaciones cruciales. Para México, representado por la entonces jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, la oportunidad de un encuentro cara a cara con el presidente estadounidense se esfumó. La agenda, cuidadosamente preparada por Sheinbaum y su equipo, incluyendo a figuras clave como García Harfuch, De la Fuente y Ebrard, abordaba temas de vital importancia para el país: la economía, los aranceles a las remesas, la seguridad binacional, la lucha contra el crimen organizado y la crisis migratoria. La intención era no solo plantear las preocupaciones de México, sino también intentar modificar la narrativa impuesta por el magnate neoyorquino.
La llamada telefónica posterior entre Sheinbaum y Trump, anunciada a través de las redes sociales, con el escueto mensaje de que "siguen trabajando juntos en diversos temas", dejó un sabor a insatisfacción y una sensación de incertidumbre. En el mundo BANI, las declaraciones oficiales a menudo ocultan más de lo que revelan. La falta de concreción y la ausencia de detalles sobre los acuerdos alcanzados, si es que los hubo, alimentan la especulación y la desconfianza.
La experiencia del G7 pone de manifiesto la fragilidad del sistema internacional y la dificultad de abordar los problemas globales en un contexto de creciente polarización y volatilidad. La diplomacia tradicional se ve desafiada por la irrupción de líderes impredecibles y por la velocidad con la que se desarrollan los acontecimientos. En este escenario, la capacidad de adaptación y la búsqueda de nuevas estrategias se convierten en herramientas esenciales para la supervivencia. Para México, la necesidad de un diálogo directo y sustantivo con Estados Unidos sigue siendo una prioridad. La incertidumbre generada por la fallida reunión del G7 exige una respuesta proactiva y la búsqueda de nuevos canales de comunicación para asegurar la defensa de los intereses nacionales. El futuro, en el mundo BANI, se construye con la audacia de quienes se atreven a navegar en la incertidumbre.
Fuente: El Heraldo de México