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18 de junio de 2025 a las 12:15

Misterio y belleza: el feminicidio de Beatriz

La comunidad de Yanga, Veracruz, está de luto. La alegría y la vitalidad que Beatriz "N" irradiaba a su paso se han apagado de forma abrupta y violenta, dejando un vacío inmenso en los corazones de quienes la conocieron. Su taxi, el número 84, que recorría las calles del municipio ofreciendo un servicio esencial, se ha convertido en un símbolo de la tragedia que ha conmocionado a todos. La noticia de su desaparición, seguida del hallazgo de su cuerpo sin vida en un paraje de la comunidad de Corral de Piedra, en el municipio de Atoyac, ha generado una ola de indignación y dolor. El hedor de la muerte que alertó a los vecinos de la zona, se ha transformado en el fétido olor de la impunidad que amenaza con cubrir este caso, como tantos otros.

Beatriz, una mujer trabajadora, dedicada a su familia y reconocida por su espíritu luchador, ha sido arrebatada de la vida de la manera más cruel. Las versiones preliminares apuntan a un feminicidio, un crimen que, lamentablemente, se repite con demasiada frecuencia en nuestro país. Las marcas de violencia en su cuerpo silenciado gritan la brutalidad a la que fue sometida. La hipótesis que manejan las autoridades, y que coincide con el testimonio de sus seres queridos, apunta a dos hombres que habrían abordado su taxi. Dos hombres que transformaron un vehículo de transporte en un escenario de horror, truncando la vida de una mujer y dejando una profunda herida en la comunidad.

La historia de Beatriz se entrelaza con la de su hija Evelyn, una joven que soñaba con representar la belleza y la alegría de su pueblo en un certamen local. La ilusión de la corona se vio opacada por la angustia de la desaparición de su madre. La misma plataforma digital que utilizaba para compartir su sueño, se convirtió en un desesperado llamado de auxilio para encontrar a Beatriz. La imagen de perfil, llena de vida y esperanza, fue reemplazada por un moño negro, un símbolo de luto que refleja el dolor inconsolable de una hija que ha perdido a su madre de la forma más trágica.

El clamor por justicia resuena en cada rincón de Yanga. Amigos y familiares exigen que se esclarezcan los hechos y se castigue a los responsables. Los mensajes de despedida en redes sociales, llenos de recuerdos y cariño, se mezclan con las exigencias de justicia. Vicente, uno de sus amigos más cercanos, ha alzado la voz con valentía, recordando a Beatriz como una mujer ejemplar y denunciando la vulnerabilidad a la que están expuestas las mujeres en México. Su pregunta, cargada de impotencia, resuena en la conciencia colectiva: "¿Hoy fue mi amiga, mañana quién será?".

La Fiscalía, con la apertura de una carpeta de investigación por feminicidio, ha asumido el compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias. La revisión de cámaras de vigilancia, las entrevistas con testigos y el análisis de registros telefónicos son piezas clave en este rompecabezas que debe reconstruir los últimos momentos de Beatriz y conducir a la identificación de los responsables. La autopsia, un procedimiento doloroso pero necesario, arrojará luz sobre las causas de la muerte y aportará pruebas cruciales para la investigación.

Mientras tanto, la comunidad espera con ansias los resultados de las investigaciones, con la esperanza de que la justicia prevalezca y que el caso de Beatriz no se sume a la larga lista de feminicidios impunes. La lucha por la justicia es también una lucha por la memoria de Beatriz, para que su nombre no se olvide y se convierta en un recordatorio constante de la necesidad de erradicar la violencia contra las mujeres en nuestro país. Es un llamado a la reflexión, a la acción y a la construcción de una sociedad donde las mujeres puedan vivir libres y seguras.

Fuente: El Heraldo de México