18 de junio de 2025 a las 18:50
Joven al borde del abismo en Azcapotzalco
La tarde del martes 17 de junio se vivió una situación de alta tensión en la colonia Tlatilco de la alcaldía Azcapotzalco. Un joven de 23 años, al borde del abismo en un puente vehicular del Circuito Interior, amenazaba con terminar con su vida. La rápida y coordinada intervención de los cuerpos de seguridad y emergencia de la Ciudad de México fue crucial para evitar una tragedia.
Todo comenzó con la alerta emitida por los operadores del Centro de Comando y Control (C2) Poniente. Las cámaras de vigilancia captaron la figura solitaria del joven sentado en el barandal del puente, una imagen que inmediatamente encendió las alarmas. La posible intención suicida era evidente, y la movilización de los recursos necesarios no se hizo esperar.
Policías del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) y del Heroico Cuerpo de Bomberos se dirigieron al lugar a toda velocidad. Cada segundo contaba. La vida del joven pendía de un hilo, y la presión sobre los hombros de los rescatistas era inmensa. Mientras las sirenas resonaban en la distancia, los oficiales que ya se encontraban en la zona iniciaron un delicado proceso de acercamiento.
Entablar una conversación amistosa con el joven, distraerlo de sus pensamientos oscuros, era la prioridad. Con cautela y empatía, los policías intentaron ganarse su confianza, escuchar sus problemas, comprender su desesperación. El joven confesó estar atravesando una difícil situación familiar, un conflicto que lo había llevado al límite.
La tensión en el ambiente era palpable. Cada gesto, cada palabra, podía ser determinante. Mientras los bomberos y paramédicos se posicionaban estratégicamente, los policías mantenían un diálogo constante con el joven, buscando una conexión emocional que le permitiera aferrarse a la vida.
En un momento de distracción, aprovechando un instante de vulnerabilidad, los rescatistas actuaron con precisión y valentía. Con movimientos rápidos y coordinados, sujetaron al joven de los brazos y lo pusieron a salvo, alejándolo del peligro inminente. El suspiro de alivio de todos los presentes fue unánime.
Ya en tierra firme, los paramédicos del ERUM evaluaron el estado de salud del joven. El diagnóstico: una crisis de ansiedad. Si bien no requirió traslado a un hospital, la fragilidad emocional del joven era evidente. Los paramédicos y policías le brindaron contención y apoyo, recomendándole buscar ayuda profesional para superar sus problemas.
Este incidente nos recuerda la importancia de la salud mental y la necesidad de contar con redes de apoyo sólidas. La rápida y eficiente actuación de los cuerpos de seguridad y emergencia de la Ciudad de México, sumado a la capacitación que reciben para manejar este tipo de situaciones, fue fundamental para salvar una vida. La historia del joven de Tlatilco es un testimonio de que siempre hay una salida, que la ayuda está disponible y que nunca estamos solos. Si tú o alguien que conoces está pasando por una situación similar, no dudes en buscar ayuda. Recuerda que la vida es valiosa y que siempre hay esperanza. Existen diversas instituciones y líneas telefónicas de apoyo disponibles las 24 horas del día. No tengas miedo de pedir ayuda, es un signo de fortaleza.
Fuente: El Heraldo de México