Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Salud

19 de junio de 2025 a las 02:10

Influencer sufre graves quemaduras en la playa

El sol, ese astro rey que nos brinda luz y calor, puede convertirse en un enemigo silencioso si no lo tratamos con el respeto que merece. La historia de Taylor Faith, una joven tiktoker que compartió su dolorosa experiencia con quemaduras solares de tercer grado, nos sirve como una cruda y necesaria advertencia. Su viaje a la playa, que prometía ser un escape de la rutina, se transformó en una pesadilla que la llevó a la hospitalización y a un sufrimiento que la hizo cuestionar su propia existencia.

Imaginen por un momento el placer de sentir la arena bajo los pies, la brisa marina acariciando el rostro y el sonido relajante de las olas. Para Taylor, esta idílica escena se convirtió en un escenario de dolor extremo. Lo que comenzó como un ligero enrojecimiento en su piel, consecuencia de horas bajo el sol sin protección, se intensificó rápidamente hasta convertirse en quemaduras de tercer grado. Unas quemaduras tan severas que le impidieron caminar durante días y la sumieron en una agonía física y emocional indescriptible.

La decisión de Taylor de practicar surf sin protector solar, pensando que el tiempo en el agua la protegería, resultó ser un error garrafal. El reflejo del sol en el agua, de hecho, intensifica la radiación UV, aumentando el riesgo de quemaduras. A esto se suma el tiempo prolongado de exposición, más de 8 horas, que agravó aún más la situación.

Las quemaduras solares de tercer grado, como las que sufrió Taylor, no son un simple enrojecimiento de la piel. Estamos hablando de una lesión grave que afecta todas las capas de la piel, llegando incluso al tejido subcutáneo. En casos extremos, pueden dañar nervios y vasos sanguíneos, provocando una pérdida de sensibilidad en la zona afectada. Las consecuencias a largo plazo pueden incluir cicatrices permanentes, un mayor riesgo de infecciones y, lo más preocupante, un incremento en la probabilidad de desarrollar cáncer de piel.

La historia de Taylor nos recuerda la importancia vital de proteger nuestra piel de los rayos UV. El protector solar no es un lujo, es una necesidad, especialmente durante los meses de verano o cuando nos exponemos al sol por largos períodos. Aplicar protector solar con un FPS de 30 o superior, cada dos horas y después de nadar o sudar, es fundamental para protegernos de los daños del sol. Además, debemos buscar la sombra durante las horas de mayor intensidad solar, entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, y utilizar ropa protectora, como sombreros de ala ancha y gafas de sol.

No esperemos a vivir una experiencia traumática como la de Taylor para tomar conciencia de la importancia de la protección solar. El cuidado de nuestra piel es una inversión en nuestra salud y bienestar a largo plazo. Compartamos el mensaje de Taylor y convirtámonos en activistas de la protección solar. Informémonos, protejámonos y cuidemos de nuestra piel, ese órgano vital que nos protege del mundo exterior. No permitamos que el sol, fuente de vida, se convierta en una amenaza para nuestra salud.

Fuente: El Heraldo de México