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18 de junio de 2025 a las 20:50
El último adiós: Un hermano carga el dolor
La tragedia aérea que conmocionó a la India y al mundo entero aún resuena en los corazones de quienes perdieron a sus seres queridos. La imagen de Vishwash Kumar Ramesh, el único superviviente del vuelo AI 171 de Air India, cargando el ataúd de su hermano menor, Ajay, es un testimonio desgarrador del dolor y la pérdida. Con el cuerpo vendado, reflejo de las heridas sufridas en el brutal impacto, y una cojera palpable en cada paso, Ramesh se unió a la procesión fúnebre en Gujarat, un escenario que contrasta dramáticamente con la alegría que seguramente anticipaban los hermanos al visitar a su familia en la India.
El vuelo, un Boeing 787 Dreamliner que prometía un regreso tranquilo a Londres, se convirtió en una pesadilla apenas 32 segundos después de despegar de Ahmedabad. La caída repentina e inexplicable del avión sobre la zona residencial de Meghani Nagar, impactando directamente sobre la Facultad de Medicina BJ, amplificó la tragedia, cobrando la vida no solo de los 241 pasajeros y tripulación a bordo, sino también de personas en tierra. La cifra total de fallecidos asciende a 265, dejando una cicatriz imborrable en la comunidad.
Para Ramesh, el recuerdo de esos segundos fatídicos es una carga que deberá llevar por siempre. Sentado cerca de su hermano, en los asientos 11A y 11J, la normalidad del viaje se transformó en un caos abrupto. La caída, el impacto, la confusión… un infierno del que logró escapar milagrosamente. Sus palabras desde la cama del hospital, aún conmocionado, describen una escena dantesca: "Me desabroché el cinturón, empujé con la pierna para abrir un espacio y salí como pude. No sé cómo sobreviví. Todo estaba en ruinas, había cuerpos por todas partes". La imagen de Ramesh emergiendo de entre los escombros, cubierto de sangre y con la tarjeta de embarque aún en la mano, ha dado la vuelta al mundo, convirtiéndose en un símbolo de la fragilidad de la vida.
La angustia de sobrevivir mientras su hermano perecía es una herida profunda. La impotencia de no poder ayudarlo, de no volver a verlo tras el impacto, es una carga que se suma a las heridas físicas. El contraste entre la vida y la muerte, la suerte y el destino, se hace presente en cada paso que Ramesh da, en cada vendaje que cubre su cuerpo.
La asistencia de Ramesh al funeral de su hermano, a pesar de su precario estado de salud, es una muestra de amor y respeto en medio del dolor. Su presencia, con el rostro parcialmente cubierto por los vendajes, es un recordatorio constante de la tragedia, pero también de la fuerza del espíritu humano para enfrentar la adversidad. La comunidad se une en su dolor, ofreciendo apoyo y consuelo a un hombre que ha perdido a su hermano y que lleva sobre sus hombros el peso de ser el único sobreviviente de una catástrofe aérea que ha marcado la historia de la India. Las investigaciones sobre las causas del accidente continúan, buscando respuestas que puedan prevenir futuras tragedias y ofrecer un cierre a las familias que han perdido a sus seres queridos. Mientras tanto, la imagen de Ramesh en el funeral de su hermano permanecerá como un símbolo de la resiliencia humana frente a la pérdida y el dolor.
Fuente: El Heraldo de México