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18 de junio de 2025 a las 21:35

Desaparecidos en Reynosa: ¿Qué pasó?

La angustia se extiende como una sombra sobre la carretera a Reynosa, en el municipio de Cadereyta Jiménez, Nuevo León. Cuatro nuevas desapariciones han vuelto a encender las alarmas, recordándonos la fragilidad de la seguridad en esta transitada vía. Un enfermero y tres mujeres se suman a la lista de personas que se han desvanecido sin dejar rastro, dejando a familias enteras sumidas en la desesperación y la incertidumbre.

Pedro Antonio Lorenzo Martínez, enfermero de la clínica 270 del IMSS en Reynosa, Tamaulipas, salió de Cadereyta el martes con rumbo a su lugar de trabajo, un trayecto que realizaba con frecuencia. Sin embargo, esta vez nunca llegó a su destino. La noticia de su desaparición corrió como la pólvora en redes sociales, donde amigos, familiares y colegas compartieron su fotografía con la esperanza de que alguien pudiera aportar alguna pista sobre su paradero. La preocupación crece con cada hora que pasa sin noticias suyas, y la pregunta que todos se hacen es la misma: ¿qué le sucedió a Pedro Antonio?

A la inquietante desaparición del enfermero, se suma la de tres mujeres que viajaban a bordo de un Ford Fusión gris con placas de Tamaulipas. Su viaje se truncó en la carretera libre a Reynosa, a la altura de la comunidad de San Juan. Desde ese punto, el contacto con ellas se perdió por completo, dejando un vacío angustiante en sus seres queridos. Las autoridades mantienen un total hermetismo sobre los detalles del caso, lo que alimenta aún más la incertidumbre y las especulaciones. ¿Se trató de un accidente? ¿Fueron víctimas de algún delito? Las respuestas se esconden en un silencio que se hace cada vez más insoportable.

La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León ha emitido las órdenes de búsqueda correspondientes, activando los protocolos de investigación para dar con el paradero de estas cuatro personas. Se están realizando operativos de rastreo en la zona, revisando cámaras de seguridad y entrevistando a posibles testigos. La esperanza se aferra a la posibilidad de encontrarlos con vida, de devolver la tranquilidad a sus familias y de que este nuevo capítulo de desapariciones en la carretera a Reynosa no quede impune.

Este caso vuelve a poner sobre la mesa la urgente necesidad de reforzar la seguridad en esta vía, que se ha convertido en un escenario recurrente de tragedias. Las autoridades deben implementar medidas más efectivas para prevenir este tipo de situaciones y garantizar la seguridad de quienes transitan por ella. La sociedad, por su parte, debe mantenerse alerta y colaborar con las autoridades en la medida de lo posible, compartiendo información que pueda ser relevante para las investigaciones. Solo a través de un esfuerzo conjunto podremos poner fin a esta pesadilla que azota a las familias de Nuevo León y Tamaulipas.

La incertidumbre que rodea a estas desapariciones genera un clima de miedo e impotencia en la comunidad. Cada nuevo caso nos recuerda la vulnerabilidad a la que estamos expuestos y la importancia de trabajar juntos para construir un entorno más seguro para todos. La carretera a Reynosa no puede seguir siendo sinónimo de peligro y desaparición. Es hora de exigir respuestas y soluciones concretas para que la tranquilidad vuelva a reinar en esta importante vía de comunicación.

Fuente: El Heraldo de México