18 de junio de 2025 a las 14:50
Brutal ataque piraña deja joven inconsciente
La Plata, una ciudad conocida por su vibrante vida estudiantil y su rica historia, se ha visto sacudida por un acto de violencia brutal que ha dejado a la comunidad conmocionada e indignada. En la madrugada del 15 de junio, un joven de tan solo 23 años fue víctima de un ataque salvaje a manos de una turba de 15 personas en plena Diagonal 74, una de las arterias principales de la ciudad. Las imágenes, captadas por las cámaras de seguridad del Centro de Operaciones y Monitoreo Municipal (COMM) y por testigos que circulaban por la zona, son escalofriantes. Muestran cómo la víctima es perseguida, acorralada y finalmente sometida a una brutal golpiza. Patadas, cabezazos, puñetazos… una lluvia de golpes que no cesó hasta dejar al joven inconsciente en el asfalto.
Lo que hace aún más aberrante este acto de violencia es la aparente frialdad y la coordinación del grupo agresor. No se trató de un impulso momentáneo, sino de un ataque planificado y ejecutado con una saña que cuesta comprender. Mientras la víctima yacía indefensa, los asaltantes la despojaron de sus pertenencias: celular, cartera y hasta los zapatos que llevaba puestos. Una imagen que refleja la deshumanización de la violencia y la vulnerabilidad de quienes la sufren.
La rápida intervención de los operadores del COMM, quienes alertaron a la Policía Bonaerense y a la Guardia Urbana, permitió la detención de 14 de los implicados en las inmediaciones de un local nocturno. Entre los detenidos, según informaron las autoridades, se encontraban al menos 10 menores de edad. Este dato añade otra capa de complejidad al caso y nos obliga a preguntarnos sobre las circunstancias que llevan a jóvenes, incluso menores, a participar en actos de violencia tan extrema. ¿Qué falla en nuestro sistema social para que esto ocurra? ¿Qué tipo de futuro les espera a estos jóvenes si no se abordan las raíces del problema?
La Fiscalía del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil ha decidido entregar a los menores a sus familias, argumentando que, si bien estaban presentes en el tumulto, no participaron directamente en la agresión física. Sin embargo, su presencia en el lugar de los hechos plantea interrogantes sobre la responsabilidad de los adultos en la supervisión de los menores y la necesidad de implementar medidas preventivas para evitar que jóvenes se vean involucrados en este tipo de situaciones.
Mientras tanto, los cuatro mayores de edad detenidos han sido puestos a disposición de la Justicia. La comunidad espera que se haga justicia y que este caso sirva como un llamado de atención sobre la creciente inseguridad en la ciudad y la necesidad de implementar políticas públicas que garanticen la seguridad de todos los ciudadanos. Este brutal ataque no puede quedar impune. Es necesario enviar un mensaje claro de que la violencia no será tolerada y que quienes la ejercen deberán enfrentar las consecuencias de sus actos.
Más allá de las acciones legales, este caso nos interpela como sociedad. Nos obliga a reflexionar sobre los valores que estamos transmitiendo a las nuevas generaciones y sobre la importancia de construir una sociedad más justa, equitativa y pacífica, donde la violencia no tenga cabida. El joven agredido se recupera en el Hospital Rodolfo Rossi, pero las heridas físicas y emocionales que le ha dejado este ataque perdurarán por mucho tiempo. Su caso es un recordatorio de que la seguridad no es un privilegio, sino un derecho fundamental que debe ser garantizado para todos.
Fuente: El Heraldo de México