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18 de junio de 2025 a las 15:55
Ángeles con demonio adentro: 3 signos que enamoran (y engañan)
La dulzura angelical puede ser un arma de doble filo. Mientras que algunos signos zodiacales irradian una genuina bondad, otros la utilizan como una máscara para ocultar intenciones más complejas. No se trata de una maldad perversa como la que se les atribuye a otros signos, sino de una sutil manipulación que erosiona la confianza y la tranquilidad. El enamoramiento inicial es fulminante, una experiencia imborrable que te ciega ante las señales de alerta. Libra, Escorpio y Piscis, tres signos que se presentan como seres de luz, pero que esconden una faceta más oscura.
Libra, el diplomático encantador, te cautiva con su amabilidad y elegancia. Su carisma es un imán, una promesa de armonía y equilibrio. Si les agradas, esa dulzura persistirá, pero si te perciben como una presa fácil, su verdadera naturaleza saldrá a la luz. Su arma secreta es la ambigüedad. Mientras te sientes especial, es posible que seas solo una pieza más en su juego de conquistas. La atención que te brindan, ese interés romántico que te ilusiona, puede estar replicándose con otras personas simultáneamente. Te envuelven en una red de encanto, haciéndote creer que eres el centro de su universo, cuando en realidad eres solo un planeta más en su órbita.
Escorpio, con su mirada penetrante y su aura de misterio, es un cazador nato. Cuando fija su objetivo, no hay escapatoria. Su intensidad te abruma, te hace sentir único y deseado. Sus palabras son dulces como la miel, promesas susurradas al oído que te hacen caer rendido a sus pies. Pero mientras te deleitas con sus halagos, es probable que otra persona esté recibiendo el mismo tratamiento. Su seguridad y ego, que al principio te parecen atractivos, se convierten en una prisión dorada. Te atrapan con su magnetismo, te hacen creer que eres indispensable, para luego dejarte caer en las profundidades de sus emociones turbulentas. Los demonios de Escorpio se manifiestan en su posesividad, sus celos y su tendencia a la manipulación.
Piscis, el soñador compasivo, se presenta como un alma vulnerable en busca de rescate. Su fragilidad te conmueve, despierta tu instinto protector. Te conviertes en su salvador, en su refugio ante las tormentas de la vida. Pero su drama emocional es un pozo sin fondo, una espiral descendente que te arrastra consigo. Su victimización constante te agota, te vacía de energía. Sin darte cuenta, pasas de ser el salvador a ser el rescatado. La dependencia emocional que crean es una trampa sutil, una telaraña invisible que te aprisiona en su mundo de fantasía y sufrimiento. Te absorben con su necesidad constante de atención y consuelo, hasta que te encuentras atrapado en un ciclo de codependencia del que es difícil escapar.
Estos tres signos, con sus encantos y sus sombras, nos recuerdan que la apariencia puede ser engañosa. La dulzura excesiva, la vulnerabilidad extrema y la intensidad desbordante pueden ser señales de alerta. Es importante mantener la cautela, observar con atención y no dejarse cegar por el enamoramiento inicial. La verdadera conexión se construye sobre la base de la honestidad, la reciprocidad y el respeto mutuo, no sobre la manipulación y el control.
Fuente: El Heraldo de México