18 de junio de 2025 a las 05:25
Amenazada de muerte regidora de Tlacolula
La creciente tensión política en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, ha alcanzado un punto crítico con el reciente atentado contra la regidora de Desarrollo Social y Salud, Reyna Sánchez. En la madrugada del 9 de junio, la tranquilidad del municipio se vio interrumpida por el estallido de una bomba molotov en la puerta de la residencia de la funcionaria. Acompañando a este acto de violencia, un cartel con amenazas de muerte fue dejado en el mismo lugar, elevando la preocupación por la seguridad de Sánchez y la estabilidad política de la región.
Este incidente no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un contexto de denuncias de irregularidades financieras y administrativas por parte de la regidora. Desde el inicio de la administración, Sánchez ha mantenido una postura crítica, señalando presuntas anomalías en el manejo de los recursos públicos. Su insistencia en la transparencia y la rendición de cuentas parece haber generado un clima de hostilidad que culminó con el ataque del pasado viernes.
Hace apenas unas semanas, la regidora cuestionó públicamente una convocatoria emitida por el edil, calificándola de "amañada". Este acto de fiscalización, sumado a sus previas denuncias, desató una ola de ataques en redes sociales contra Sánchez, preámbulo del acto de intimidación que sufrió posteriormente. La funcionaria ha expresado su preocupación por la escalada de violencia y ha solicitado la intervención del gobierno estatal y la Fiscalía General del Estado para que se lleven a cabo las investigaciones pertinentes y se garantice su seguridad.
La gravedad de estos acontecimientos no puede ser subestimada. El uso de bombas molotov y las amenazas de muerte representan un serio atentado contra la democracia y el libre ejercicio de la función pública. Es fundamental que las autoridades actúen con celeridad y contundencia para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. De no hacerlo, se corre el riesgo de que la violencia se normalice y se genere un clima de impunidad que afecte a toda la comunidad.
El caso de Reyna Sánchez pone de manifiesto la vulnerabilidad de quienes se atreven a denunciar la corrupción y a exigir transparencia en el manejo de los recursos públicos. Es imperativo que se implementen mecanismos de protección para los funcionarios que se encuentran en situaciones de riesgo, garantizando que puedan desempeñar sus funciones sin temor a represalias.
La sociedad oaxaqueña debe estar atenta al desarrollo de las investigaciones y exigir que se haga justicia. El silencio y la indiferencia solo contribuyen a perpetuar la violencia y la corrupción. Es necesario que la ciudadanía se una en un frente común para defender la democracia y el estado de derecho. El futuro de Tlacolula de Matamoros y de Oaxaca depende de la capacidad de sus habitantes para construir una sociedad justa y transparente, donde la violencia no tenga cabida y la voz de quienes denuncian la corrupción sea escuchada y protegida.
¿Qué medidas se tomarán para garantizar la seguridad de la regidora Sánchez y de otros funcionarios que se encuentren en situaciones similares? ¿Se investigarán a fondo las denuncias de corrupción que ha realizado la regidora? ¿Qué acciones implementará el gobierno estatal para prevenir futuros actos de violencia política en Oaxaca? Estas son algunas de las preguntas que exigen respuestas inmediatas. El futuro de la democracia en la región depende de la capacidad de las autoridades para actuar con firmeza y determinación.
Fuente: El Heraldo de México