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18 de junio de 2025 a las 07:48

Alerta por lluvias torrenciales en Oaxaca y Guerrero

La amenaza de Erick, ahora a punto de convertirse en huracán, se cierne sobre las costas del Pacífico mexicano, prometiendo un diluvio de proporciones bíblicas. Oaxaca y Guerrero, en el ojo del huracán, se preparan para recibir en tan solo tres días el equivalente a dos meses de lluvia. Imaginen, el agua que normalmente cae durante sesenta días, concentrada en apenas setenta y dos horas. Una auténtica catarata celestial que, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), podría superar los 400 milímetros. Para dimensionar la magnitud de este fenómeno, basta comparar con las cifras promedio de junio: 214 milímetros en Guerrero y 238 en Oaxaca. Estamos hablando, prácticamente, del doble de la precipitación mensual, un escenario que sin duda pone en alerta a las autoridades y a la población.

Este aguacero monumental no se limitará a las costas del sur. Como ondas expandiéndose en un estanque, los efectos de Erick se propagarán hacia el centro del país, alcanzando incluso el Golfo de México. La Ciudad de México, por ejemplo, ya siente la cercanía del meteoro. Hoy, la probabilidad de lluvias fuertes, de 50 a 75 milímetros, se estima en un 70%. Y mañana, la situación se intensificará aún más, con un 90% de probabilidad de lluvias torrenciales acompañadas de tormentas. Preparen los paraguas y los impermeables, porque la capital se convertirá en un auténtico océano urbano.

Pero la historia no termina ahí. Veracruz y Tamaulipas, aunque no directamente en la trayectoria de Erick, también se verán afectados por las lluvias. En este caso, la culpa no es exclusivamente del huracán, sino de otros sistemas meteorológicos que, como si se hubieran puesto de acuerdo, deciden unirse a la fiesta. Una sinfonía de nubes cargadas de agua que promete empapar a gran parte del territorio nacional.

Ante este panorama, las autoridades hacen un llamado a la calma y a la responsabilidad. La información, como siempre, es nuestra mejor aliada. Manténganse atentos a los comunicados oficiales, sigan las instrucciones de Protección Civil y no se arriesguen innecesariamente. La prevención es la clave para minimizar los riesgos y proteger lo más valioso que tenemos: nuestras vidas. Recuerden, la fuerza de la naturaleza es imponente, pero la prudencia y la solidaridad nos hacen más fuertes.

Más allá de las cifras y las predicciones, la llegada de Erick nos recuerda la importancia de estar preparados. Revisen sus desagües, tengan a la mano una linterna y un botiquín de primeros auxilios, y sobre todo, mantengan la comunicación con sus seres queridos. En momentos como estos, la unidad y la colaboración son fundamentales para superar cualquier adversidad.

La naturaleza, en su inmensa sabiduría, nos envía señales. Escuchémoslas y actuemos con responsabilidad. Solo así podremos capear el temporal y salir fortalecidos de esta experiencia. La lluvia, aunque a veces destructiva, también es símbolo de vida y renovación. Esperemos que, una vez que Erick se aleje, nos deje un país renovado y un pueblo más unido.

Fuente: El Heraldo de México