Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Protección Civil

18 de junio de 2025 a las 06:10

Alerta Erick: Evacuaciones en Guerrero

La sombra del huracán Erick se cierne amenazante sobre la Costa Chica de Guerrero, pintando un escenario de angustia e incertidumbre para miles de familias. El rugir del viento y la inminencia del peligro no parecen suficientes para convencer a algunos de abandonar sus hogares, aferrados a sus raíces y al temor de perderlo todo. Un drama humano se desarrolla en paralelo a la fuerza de la naturaleza, donde la persuasión se convierte en la herramienta más poderosa de las autoridades.

El General de Brigada Andrés Ojeda, con la firmeza que le confiere el mando de la 27 zona militar, ha lanzado un llamado urgente, casi una súplica: la evacuación de más de ocho mil familias en diez municipios costeros. La prioridad, proteger a los más vulnerables, los niños, los ancianos, aquellos que con mayor dificultad podrían enfrentar la furia del huracán. Las palabras del general resonan con la gravedad de la situación, "Tienen que convencerse… ellos pueden ser los más vulnerables".

Veintiún zonas han sido marcadas en rojo, señaladas como puntos críticos ante el inminente peligro de inundaciones y deslaves. Los alcaldes de Cuautepec, Las Vigas, Juchitán, Cuajinicuilapa, Florencio Villareal, San Marcos, San Nicolas, Marquelia y Copala trabajan contrarreloj en una carrera contra el tiempo y los elementos. Los albergues, convertidos en refugios de esperanza, esperan con las puertas abiertas, equipados con comida, colchonetas, cobertores e incluso atención médica. Solo falta lo más importante: las familias.

La resistencia de algunos a abandonar sus hogares añade un grado de complejidad a la emergencia. El apego a la tierra, al patrimonio construido con años de esfuerzo, se convierte en un obstáculo. La voz del perifoneo, ese incansable mensajero de alerta, recorre las calles, pero no siempre encuentra oídos receptivos. "Hay comunidades que dijeron que no se van a salir definitivamente", lamenta el mando militar, evidenciando la difícil tarea de convencer a quienes se niegan a ver el peligro. La insistencia, la persuasión, se convierten en la última línea de defensa ante la terquedad.

En Florencio Villarreal, el temor se traduce en cifras: 500 familias en riesgo en comunidades como Los Tamarindos, Llano de la Barra, Pico del Monte, Cuatro Bancos y Las Ánimas. Jesús Santos, director de Protección Civil municipal, comprende el dilema de estas familias, ese "apego a las cosas materiales, a sus hogares", y propone una alternativa: buscar refugio en casas de familiares ubicadas en zonas seguras.

La experiencia de huracanes pasados, como Otis y John, ha dejado profundas cicatrices en la memoria colectiva. Las autoridades aseguran estar preparadas, pero el reto ahora es convencer a los pobladores de que su vida es lo más valioso. "Trabajamos toda una vida y nos duele dejarlas”, confiesa con resignación Analenis Reséndiz, alcaldesa de Juchitán, el municipio que se prevé sufrirá el mayor impacto del huracán. Ante la posible incomunicación, se preparan despensas para tres o cuatro días, una pequeña reserva ante la incertidumbre.

Más de 850 efectivos del Ejército y la Guardia Nacional, movilizados desde Petatlán, Atoyac de Álvarez y Zacatula en la Costa Grande, se despliegan como un escudo protector en la Costa Chica. El Plan DN-III-E, activado desde la mañana del 17 de junio, es la respuesta organizada ante la emergencia, una muestra de solidaridad y eficiencia frente al poder destructor de la naturaleza. La lucha contra el tiempo continúa, la persuasión se convierte en la herramienta más valiosa y la esperanza, el motor que impulsa a seguir adelante en medio de la tormenta.

Fuente: El Heraldo de México