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18 de junio de 2025 a las 01:40

Justicia al fin: Capturado tras 15 años

Quince años. Una eternidad comprimida en el angustiante silencio de la ausencia. Quince años esperando una respuesta, una señal, una pizca de justicia. Quince años desde aquella fría noche de noviembre de 2009 en Guadalajara, cuando dos hombres salieron a comprar cigarros y se desvanecieron en la oscuridad, tragados por un abismo de incertidumbre. Imaginen la escena: la familiaridad de las calles, la charla trivial, la promesa implícita de un retorno inmediato. Y luego, la nada. Un vacío que se instala en el corazón de las familias, un vacío que crece con cada minuto, con cada hora, con cada día que pasa sin noticias.

La cotidianidad se rompe, el mundo se detiene. La búsqueda comienza, frenética, desesperada. Carteles con sus rostros se multiplican en postes y paredes, la esperanza se aferra a cualquier indicio, a cualquier rumor. Las noches se vuelven insomnes, pobladas por fantasmas y preguntas sin respuesta. ¿Dónde están? ¿Qué les pasó? ¿Volverán a verlos sonreír?

La angustia se transforma en terror con la llegada de las llamadas. Una voz desconocida al otro lado del teléfono, exigiendo una suma exorbitante: 300 mil pesos. El precio de la libertad, el precio de la vida. La desesperación aprieta el pecho, la impotencia corroe el alma. Se negocian, se ruega, se reúne el dinero con el corazón en un puño. Finalmente, la cifra baja a 30 mil pesos. Una entrega clandestina en una tienda de conveniencia de la colonia Americana, el escenario de un intercambio cargado de tensión y miedo.

El alivio del reencuentro es indescriptible. Abrazarlos, sentirlos vivos, comprobar que la pesadilla ha terminado. Pero la historia no acaba ahí. La herida sigue abierta, el trauma persiste. La justicia, ese anhelo profundo de reparación, sigue pendiente. Y las familias, con una valentía admirable, deciden no callar. Días después del rescate, presentan la denuncia. Un acto de coraje, un grito de justicia en medio del dolor.

Comienza entonces una larga y compleja investigación. La Fiscalía General del Estado de Jalisco, con la minuciosidad de un relojero, va reconstruyendo los hechos, siguiendo cada pista, analizando cada detalle. Y la verdad, enterrada bajo años de silencio y complicidad, empieza a emerger. Los secuestradores, según las investigaciones, eran elementos policiales. Un golpe devastador, una traición a la confianza depositada en quienes juraron proteger y servir.

La identidad de uno de los presuntos responsables, José Martín “N”, sale a la luz. La maquinaria judicial se pone en marcha. Y finalmente, tras quince largos años de espera, la justicia comienza a escribir su capítulo final. El 16 de junio, en las calles de la colonia Ciudad del Sol, en Zapopan, José Martín “N” es capturado. La noticia resuena como un trueno, un eco de esperanza en la lucha contra la impunidad.

Este caso nos recuerda la fragilidad de la vida, la importancia de la solidaridad y la necesidad imperiosa de que las instituciones funcionen, que la justicia no se demore, que la impunidad no sea la norma. Quince años es demasiado tiempo. Una vida marcada por la ausencia, por el miedo, por la incertidumbre. Esperemos que este sea el primer paso hacia la verdad completa, hacia la reparación del daño, hacia un futuro donde la justicia no sea una quimera, sino una realidad tangible para todos.

Fuente: El Heraldo de México