17 de junio de 2025 a las 08:30
Impactante accidente en Orizaba: Mujer en silla de ruedas atropella a anciana.
La indignación recorre las redes sociales tras la difusión de un video que captura un acto de inexplicable violencia en las calles de Orizaba, Veracruz. Una mujer en silla de ruedas, en un arranque de agresión injustificada, embistió a toda velocidad a una anciana vendedora ambulante, cariñosamente conocida como "Yaya". La escena, ocurrida el pasado 14 de junio, muestra a la señora Yaya cruzando la calle con su canasta de empanadas, ajena al peligro que se avecinaba. En un instante, la mujer en silla de ruedas la impacta por la espalda, arrojándola al suelo con la fuerza del impacto. Lo que agrava aún más la situación es la pasividad de los testigos presenciales. Ninguno de los transeúntes intervino para auxiliar a la anciana ni para reprochar la conducta violenta de la agresora, quien se alejó del lugar sin asumir la responsabilidad de sus actos.
Este acto de cobardía ha generado una ola de repudio en la comunidad virtual. Usuarios de redes sociales expresan su consternación no solo por la brutalidad del ataque, sino también por la indiferencia mostrada por quienes presenciaron la escena. Se cuestiona la falta de empatía y solidaridad en una sociedad que parece haberse acostumbrado a la violencia. Muchos se preguntan: ¿Qué nos ha llevado a un punto en el que la agresión a una persona vulnerable se convierte en un espectáculo que observamos con pasividad? ¿Hemos perdido la capacidad de indignarnos y actuar ante la injusticia?
La señora Yaya, según testigos, es una figura conocida en la zona. Día tras día, sale a las calles a ganarse la vida honradamente, ofreciendo sus deliciosas empanadas a los transeúntes. Su historia, como la de tantos otros vendedores ambulantes, es un testimonio de perseverancia y lucha. Es la historia de quienes se esfuerzan por salir adelante a pesar de las adversidades, y que merecen nuestro respeto y apoyo. El ataque que ha sufrido es una afrenta a su dignidad y un reflejo de la vulnerabilidad a la que se enfrentan a diario.
Hasta el momento, la identidad de la agresora permanece desconocida. Las autoridades no han emitido ningún comunicado al respecto, y la incertidumbre en torno a las motivaciones de este acto de violencia solo aumenta la indignación. Se exige una investigación exhaustiva que permita esclarecer los hechos y llevar a la responsable ante la justicia. Asimismo, se hace un llamado a la reflexión sobre la importancia de la solidaridad y la necesidad de construir una sociedad más justa y compasiva, donde la violencia no tenga cabida. La historia de la señora Yaya nos recuerda que la indiferencia es cómplice de la injusticia, y que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de actuar ante la violencia y la discriminación.
Fuente: El Heraldo de México