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17 de junio de 2025 a las 12:55
Descubre al Monsiváis desconocido
Han pasado quince años desde que el silencio se apoderó del mundo cultural mexicano. Quince años sin la pluma incisiva, la mirada perspicaz y la voz inconfundible de Carlos Monsiváis. Un 19 de junio, el cronista por excelencia, el intelectual orgánico, el ensayista mordaz, dejó un vacío imposible de llenar. Su partida nos privó de su erudición apabullante, de su capacidad para diseccionar la realidad mexicana con una precisión quirúrgica, de su humor cáustico y, sobre todo, de su compromiso inquebrantable con la justicia social.
Monsiváis fue un personaje poliédrico, un caleidoscopio de intereses que abarcaba desde la cultura popular hasta los movimientos sociales, desde el cine hasta la literatura, desde la política hasta los gatos. Un hombre capaz de analizar con la misma agudeza la obra de Juan Gabriel y la crisis petrolera, la irreverencia de Gloria Trevi y la lucha por los derechos civiles. Su ubicuidad era legendaria: aparecía en programas de televisión, encabezaba marchas, presentaba libros, impartía conferencias… Siempre con una lucidez deslumbrante y una ironía que, a veces, podía ser afilada como un bisturí.
Sin embargo, detrás de esa figura pública omnipresente, se escondía un hombre reservado, un alma enigmática que protegía celosamente su intimidad. A quince años de su partida, Marta Lamas y Rodrigo Parrini nos invitan a adentrarnos en el universo monsiviano a través de Nostalgia de Monsiváis, una obra coral que reúne los testimonios de 35 personalidades de la vida pública mexicana. El libro, publicado por Siglo XXI Editores, nos ofrece un retrato íntimo y conmovedor de este intelectual irrepetible, revelando facetas desconocidas, anécdotas entrañables y reflexiones sobre su legado.
La génesis de este proyecto surgió de una constatación inquietante: los jóvenes estudiantes de Parrini desconocían la obra de Monsiváis. Este descubrimiento impulsó a Lamas y Parrini a rescatar del olvido la figura del autor de Días de guardar, presentándolo a las nuevas generaciones y ofreciendo a quienes lo conocieron una mirada renovada sobre su vida y su obra. El resultado es un mosaico fascinante que refleja la multiplicidad de Monsiváis, un hombre que funcionaba como un catalizador político, cultural y emocional, un punto de encuentro para personas de diferentes mundos e ideologías. Un tipo de figura, lamentan Lamas y Parrini, que parece haberse extinguido en el México contemporáneo.
Las voces que conforman este coro polifónico son tan diversas como los intereses del propio Monsiváis: periodistas como Javier Aranda Luna, Jenaro Villamil y Jesús Ramírez; el caricaturista Rafael Barajas "El Fisgón"; escritoras de la talla de Elena Poniatowska y Margo Glantz; el activista Alejandro Brito; el gestor cultural Gerardo Estrada; la editora Consuelo Sáizar; y el escritor Juan Villoro, entre otros. La pluralidad de perspectivas enriquece el retrato de Monsiváis, mostrando la amplitud de su círculo social y la capacidad que tenía para tender puentes entre mundos aparentemente irreconciliables.
A pesar de su constante presencia en la esfera pública, Monsiváis cultivó una intimidad casi inexpugnable. Como señala Parrini, sus gatos fueron quizá los únicos seres con los que estableció un contacto sin restricciones. Con las personas, incluso con las más cercanas, mantenía una distancia, una reserva que contribuía a alimentar el misterio que lo envolvía. Nostalgia de Monsiváis nos permite asomarnos a esa intimidad, descubriendo al hombre detrás de la máscara, al ser humano que se ocultaba tras la figura pública.
El libro no sólo nos acerca a la vida privada de Monsiváis, sino que también reivindica la vigencia de su pensamiento. Sus crónicas, cargadas de densidad histórica y política, nos invitan a reflexionar sobre el México de ayer y de hoy. Además, como destaca Lamas, la obra nos permite disfrutar del inagotable sentido del humor de Monsiváis, un humor que podía ser mordaz, irónico, incluso demoledor, pero nunca superficial. Un humor que, como su figura despeinada y su aparente desenfado, forma parte integral del personaje y contribuye a la nostalgia que sentimos por su ausencia. Una nostalgia que, a quince años de su partida, sigue tan viva como su legado.
Fuente: El Heraldo de México