Inicio > Noticias > Relaciones Internacionales
17 de junio de 2025 a las 09:20
Claudia en la G-7: ¿Qué esperar?
La presencia de México en el G-7, un grupo selecto de las economías más poderosas del mundo, reviste una importancia estratégica que trasciende la simple cortesía de la invitación del primer ministro canadiense. Nos encontramos en un momento de inflexión geopolítica, donde las reglas del juego internacional se reescriben a una velocidad vertiginosa y la voz de México, como puente entre el norte y el sur, adquiere una resonancia particular. Si bien no somos miembros formales del G-7, nuestra participación nos brinda una plataforma privilegiada para defender nuestros intereses nacionales y proyectar nuestra visión en temas cruciales para el futuro del planeta.
La agenda de esta cumbre, cargada de temas complejos y delicados, refleja la turbulencia que atraviesa el mundo. Desde la sombra amenazante de una guerra comercial global, exacerbada por las políticas proteccionistas, hasta la urgencia de abordar el cambio climático y la transformación digital, cada punto en la agenda exige una diplomacia inteligente y una defensa férrea de los principios que rigen la convivencia internacional. La participación de México no es meramente simbólica; es una oportunidad para incidir en el curso de las discusiones y contribuir a la construcción de soluciones que beneficien a todos, no solo a unos pocos.
La coyuntura actual, marcada por las tensiones comerciales con Estados Unidos y la necesidad de asegurar la continuidad del T-MEC, presenta un desafío particular para la diplomacia mexicana. La defensa de nuestros connacionales en el exterior, frente a políticas migratorias cada vez más restrictivas y criminalizadoras, debe ser una prioridad inamovible. Sin embargo, no podemos perder de vista el objetivo estratégico de fortalecer la relación comercial con nuestro vecino del norte y asegurar la estabilidad económica que el T-MEC representa para nuestro país. El equilibrio entre la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de acuerdos comerciales beneficiosos es un acto de malabarismo diplomático que requiere firmeza y sutileza a la vez.
Más allá de las cuestiones bilaterales con Estados Unidos, la participación de México en el G-7 nos permite alzar la voz en temas de alcance global. La crisis humanitaria en Gaza, el conflicto en Ucrania y la creciente tensión entre Israel e Irán, son escenarios que demandan una respuesta contundente de la comunidad internacional. México, con su larga tradición de pacifismo y apego al derecho internacional, tiene la obligación moral de condenar la violencia, promover el diálogo y buscar soluciones pacíficas a estos conflictos que amenazan la estabilidad mundial.
La invitación a la cumbre del G-20 en Sudáfrica y a la COP30 en Brasil representan oportunidades adicionales para que México consolide su liderazgo en el escenario internacional. Estos foros multilaterales son espacios privilegiados para impulsar una agenda de desarrollo sostenible, combatir el cambio climático y promover la cooperación internacional en temas de interés común. La presencia de México en estas cumbres no es solo una cuestión de protocolo; es una afirmación de nuestro compromiso con un mundo más justo, equitativo y sostenible.
La diplomacia, en tiempos turbulentos, exige más que nunca una visión clara, una voz firme y una actuación decidida. México, en el G-7 y en otros foros internacionales, tiene la oportunidad de demostrar su capacidad para liderar con el ejemplo, defender sus intereses y contribuir a la construcción de un mundo mejor.
Fuente: El Heraldo de México