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17 de junio de 2025 a las 06:05

¡Alerta! Inundaciones en Gustavo Baz

El caos vial se apoderó de Tlalnepantla la tarde del 16 de junio, tras un violento episodio de lluvias torrenciales que convirtió la Vía Gustavo Baz, una de las arterias principales de la ciudad, en un río improvisado. Las imágenes, compartidas rápidamente en redes sociales, mostraban la magnitud del desastre: vehículos sumergidos hasta casi un metro de altura en el bajo puente de Tequexquinahuac, una escena que recordaba más a Venecia que al Estado de México. El agua, implacable, se extendía como una oscura manta cubriendo casi por completo los automóviles, atrapando a sus ocupantes en una angustiosa espera.

Más adelante, hacia el cruce con la avenida Ceylán, la situación no era mucho mejor. Una lámina de agua de más de 30 centímetros convertía el simple acto de transitar en una peligrosa odisea. El tráfico, completamente colapsado, se extendía por kilómetros, una masa inmóvil de luces traseras que reflejaban la impotencia de los conductores atrapados en la tormenta. La desesperación crecía con cada minuto, mientras la lluvia, inclemente, continuaba su implacable castigo.

El desastre no se limitó a Tlalnepantla. La vecina Ecatepec también sufrió las consecuencias de la furia meteorológica. La Vía José López Portillo, otra importante vía de comunicación, se vio severamente afectada, con inundaciones desde Plaza Coacalco hasta Tultitlán. Las escenas se repetían: autos varados, agua cubriendo las banquetas y la preocupación palpable en los rostros de los transeúntes.

La intensidad de la tormenta finalmente cedió, permitiendo que el nivel del agua comenzara a descender lentamente, revelando la magnitud de los daños. Sin embargo, la pesadilla no había terminado. Las labores de rescate continuaban, bomberos y personal de protección civil trabajaban arduamente para liberar a los vehículos atrapados y auxiliar a las personas afectadas.

A pesar del descenso del agua, la circulación en la zona seguía siendo extremadamente complicada. Las autoridades locales, conscientes del caos vial generado, hicieron un llamado a la ciudadanía a evitar la zona en la medida de lo posible. A través de comunicados en redes sociales y medios de comunicación, se instó a la población a tomar precauciones y a buscar rutas alternativas para evitar quedar atrapados en los remanentes del diluvio.

Este episodio de intensas lluvias deja una vez más al descubierto la vulnerabilidad de la infraestructura urbana ante los embates de la naturaleza. La necesidad de mejorar los sistemas de drenaje y de implementar medidas preventivas se vuelve urgente, no sólo para evitar la repetición de estas escenas de caos, sino también para proteger la integridad y el patrimonio de los ciudadanos. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar para que las soluciones se conviertan en una realidad?

Fuente: El Heraldo de México