16 de junio de 2025 a las 12:45
Trump acierta, según Correa
La sombra de Donald Trump se extiende larga sobre América Latina, al menos en la visión del expresidente ecuatoriano Rafael Correa. En una entrevista que resuena con la fuerza de un trueno político, Correa argumenta que las acciones proteccionistas de Trump, aunque exageradas en su trato a los migrantes, apuntan a una verdad incómoda: la necesidad de defender las industrias nacionales. Un llamado a la unidad latinoamericana retumba en sus palabras, instando a la región a dejar de ser el "patio trasero" de Estados Unidos y a forjar un bloque lo suficientemente fuerte como para que la identidad del presidente estadounidense sea irrelevante. Correa pinta un escenario donde la industria estadounidense, en su búsqueda incesante de mano de obra barata, abandona sus bases, dejando un rastro de desempleo a su paso, mientras inunda el mercado con productos a precios irrisorios. Si bien condena el trato "vergonzoso" de Trump hacia los migrantes, no duda en señalar que Obama y Biden actuaron de manera similar, aunque con menos aspavientos mediáticos.
La crítica de Correa no se limita a la política exterior estadounidense. El expresidente denuncia un "megafraude" en las recientes elecciones ecuatorianas, donde su partido, el Movimiento de Revolución Ciudadana, con Luisa González a la cabeza, supuestamente fue víctima de una manipulación electoral sin precedentes. Correa describe una situación alarmante, donde las encuestas daban a González una victoria holgada, pero los resultados oficiales contaron una historia radicalmente diferente. La "indiferencia internacional" ante este supuesto fraude es, en sus palabras, "clamorosa". Correa insiste en que su partido ha aceptado derrotas ajustadas en el pasado, pero la magnitud de la discrepancia en esta ocasión hace imposible aceptar los resultados. La denuncia de persecución política contra miembros de su partido añade otra capa de complejidad a un panorama político ya de por sí turbulento.
La pregunta que flota en el aire es si la comunidad internacional prestará atención a las denuncias de Correa. ¿Se llevará a cabo una auditoría del proceso electoral? ¿Se investigarán las acusaciones de persecución política? El futuro político de Ecuador, y quizás el de la región, pende de un hilo, mientras las palabras de Correa resuenan en los pasillos del poder. El llamado a la unidad latinoamericana, ante la volatilidad de la política internacional, adquiere una nueva urgencia. ¿Será capaz la región de superar sus divisiones y forjar un futuro común? El tiempo lo dirá. Mientras tanto, el eco de las palabras de Correa seguirá resonando, un recordatorio constante de los desafíos que enfrenta América Latina en un mundo cada vez más complejo.
Fuente: El Heraldo de México