16 de junio de 2025 a las 20:45
¿PRI anulará elección judicial?
La sombra de la duda se cierne sobre las recién concluidas elecciones judiciales. El eco de las acusaciones lanzadas por el PRI resuena con fuerza en los pasillos del poder, poniendo en tela de juicio la legitimidad del proceso y abriendo un nuevo capítulo de incertidumbre en el panorama político nacional. Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del tricolor, no ha escatimado en calificativos, tachando la elección de "farsa" y "cochinero", palabras que, sin duda, avivarán el debate público y polarizarán aún más las posturas.
La presentación del juicio ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no es un mero trámite burocrático, sino un desafío directo al resultado electoral y una apuesta arriesgada por parte del PRI. La solicitud de nulidad, basada en presuntas irregularidades, pone al TEPJF en el ojo del huracán y lo convierte en el árbitro final de esta contienda legal. La presión sobre los magistrados es inmensa, pues su decisión tendrá consecuencias trascendentales para el futuro del sistema judicial y para la credibilidad del propio proceso electoral.
Moreno Cárdenas, flanqueado por una cohorte de senadores y diputados federales, ha desplegado una batería de argumentos que buscan deslegitimar la elección. La supuesta propaganda encubierta orquestada desde la 4T y Morena, la vulneración de la voluntad popular y la inequidad en la contienda son las puntas de lanza de su ofensiva legal. La acusación de inducción al voto a favor de los candidatos del régimen añade un elemento explosivo a la mezcla, alimentando la narrativa de un proceso electoral manipulado desde las altas esferas del poder.
La denuncia sobre la distribución masiva y clandestina de los polémicos "acordeones" se presenta como la prueba irrefutable de la manipulación electoral. La presunta entrega de estos materiales en oficinas públicas y gubernamentales, con el supuesto respaldo de funcionarios de Morena, dibuja un escenario de intervencionismo que, de confirmarse, pondría en jaque la integridad del proceso electoral. La coincidencia entre los nombres que aparecían en los acordeones y los candidatos que finalmente resultaron electos añade un componente de sospecha que difícilmente podrá ser ignorado.
La baja participación ciudadana, con un abstencionismo cercano al 90%, se convierte en otro argumento a favor de la impugnación. El PRI argumenta que la escasa afluencia a las urnas refleja la falta de confianza de la ciudadanía en el proceso electoral y la desaprobación generalizada hacia la forma en que se llevó a cabo. Si bien la abstención es un fenómeno complejo con múltiples causas, su magnitud en esta elección judicial plantea interrogantes sobre la representatividad de los resultados y la legitimidad de los electos.
El TEPJF tiene ahora la difícil tarea de analizar las pruebas presentadas por el PRI y determinar si existen fundamentos suficientes para declarar la nulidad de la elección. La decisión que tomen los magistrados marcará un precedente importante y tendrá un impacto significativo en el futuro del sistema judicial mexicano. Mientras tanto, la incertidumbre y la tensión política seguirán en aumento, a la espera del veredicto final. El país observa con atención el desarrollo de este nuevo capítulo en la historia de la democracia mexicana, un capítulo que podría redefinir las reglas del juego y el equilibrio de poder.
Fuente: El Heraldo de México