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16 de junio de 2025 a las 10:35

Pemex ¿bajo amenaza tras ataque a Irán?

El repentino aumento en el precio del petróleo Brent tras el ataque israelí a Irán nos recuerda la fragilidad del equilibrio geopolítico y su impacto directo en nuestros bolsillos. Un 10% de incremento en un solo día es una cifra que alarma, y aunque la incertidumbre es la reina del mercado en estos momentos, la situación nos invita a analizar el panorama energético con mayor profundidad.

Irán, como tercer productor de la OPEP, juega un papel crucial en el suministro global. La posibilidad de una interrupción en su producción, aunque sea parcial, genera un efecto dominó que se traduce en precios más altos. Sin embargo, la narrativa simplista de "a menor oferta, mayor precio" no abarca la complejidad del escenario actual. Estados Unidos, con su impresionante capacidad de producción, se presenta como un factor estabilizador. Su flexibilidad para ajustar la extracción de crudo podría mitigar el impacto inflacionario en Occidente, actuando como un contrapeso a las tensiones en Medio Oriente.

En este contexto, la situación de Pemex se vuelve aún más preocupante. Con una producción a la baja y una preocupante caída en los ingresos, la petrolera mexicana parece estar a la deriva en un mar de incertidumbre. La "declinación natural de campos maduros" y la "complejidad técnica" en la terminación de pozos, argumentos esgrimidos por la propia empresa, no son más que eufemismos que ocultan la falta de inversión y la ineficiencia operativa. Mientras el mundo se prepara para un posible reajuste en la producción global, Pemex se ve rezagada, sin la agilidad ni la capacidad para responder a los desafíos del mercado. El aumento en los gastos de administración y distribución, en contraste con la disminución en el costo de ventas, levanta serias dudas sobre la gestión interna y la asignación de recursos.

La volatilidad de los precios del petróleo no solo impacta las finanzas públicas, sino que también afecta directamente al consumidor final. La gasolina, el transporte, los productos básicos… todo se ve influenciado por las fluctuaciones del mercado energético. ¿Está México preparado para afrontar este escenario? ¿Podrá Pemex, con su actual estructura y estrategia, garantizar el suministro y la estabilidad de precios? El tiempo apremia y las respuestas, por ahora, parecen escasas.

Mientras tanto, en un escenario aparentemente ajeno a la geopolítica, el mercado de alimentos sigue su propio curso. La apuesta de Grupo Lala por el yogurt griego alto en proteína, con el lanzamiento de Oikos Pro, refleja las nuevas tendencias de consumo. Un mercado en crecimiento, impulsado por la búsqueda de una alimentación más saludable y la creciente popularidad de las dietas ricas en proteína, ofrece una oportunidad para la innovación y la diversificación. La estrategia de Silvia Dávila, al frente de la compañía, se centra en capitalizar este nicho y consolidar su liderazgo en el sector lácteo. Un ejemplo de cómo, incluso en tiempos de incertidumbre global, las empresas pueden encontrar oportunidades para crecer y adaptarse a las demandas del mercado. ¿Será esta una apuesta ganadora? Solo el tiempo lo dirá. Pero lo que es cierto es que la diversificación y la innovación son claves para la supervivencia en un mundo cada vez más competitivo y complejo.

Fuente: El Heraldo de México