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16 de junio de 2025 a las 09:50

México y el G-7: Una alianza estratégica

La cumbre del G7, un escenario imponente en las Montañas Rocallosas canadienses, se presenta como un crisol de intereses contrapuestos. Más allá del esplendor natural de Kananaskis, se respira una atmósfera tensa, preñada de incertidumbre. La presencia de México, como nación invitada, subraya la trascendencia de este encuentro en un contexto global convulso. Si bien la posibilidad de acuerdos generales parece remota, la sombra de la política comercial estadounidense se cierne sobre las negociaciones. El fantasma de Trump, con su retórica proteccionista, aún resuena en los pasillos del poder.

La mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, llega a la cumbre con una agenda cargada de prioridades. El T-MEC, desgarrado por las políticas arancelarias de la administración anterior, se erige como el tema central. La necesidad de un replanteamiento del acuerdo es imperativa para México y Canadá. Sin embargo, las presiones internas en Estados Unidos complican el panorama. Trump, atado a la imagen de fuerza que proyecta a su base, se muestra reticente a ceder terreno. Sheinbaum, por su parte, debe equilibrar la defensa de los intereses nacionales con la necesidad de mantener una relación estable con su poderoso vecino.

La problemática migratoria, una herida abierta en la relación bilateral, añade otra capa de complejidad al encuentro. Millones de mexicanos buscan el sueño americano, mientras las remesas se convierten en un salvavidas para la economía nacional. La cooperación entre ambos países es crucial para abordar este desafío de manera efectiva. Sin embargo, la política nacionalista de Trump choca frontalmente con la necesidad de una solución conjunta.

El conflicto en Ucrania, con la presencia del presidente Zelenski, y la escalada de tensiones en Oriente Medio, con la sombra de una guerra no declarada entre Israel e Irán, se perfilan como los temas que acapararán la atención mundial. La volatilidad del mercado petrolero, influenciada por la inestabilidad geopolítica, añade un elemento de preocupación a la ecuación.

En este complejo tablero geopolítico, Sheinbaum tendrá la oportunidad de dialogar con los líderes de las principales potencias mundiales. Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón e Italia, junto con India, Brasil, Corea del Sur, Sudáfrica y Australia, escucharán la voz de México. La cumbre del G7 se convierte así en un escenario privilegiado para la diplomacia mexicana, una oportunidad para tejer alianzas estratégicas y defender los intereses nacionales en un mundo cada vez más interconectado.

Más allá de los acuerdos concretos que puedan alcanzarse, la cumbre del G7 se presenta como un termómetro de la geopolítica global. Las tensiones comerciales, la crisis migratoria, los conflictos armados y la incertidumbre económica dibujan un panorama complejo. En este contexto, la participación de México adquiere una relevancia singular. La capacidad de la mandataria mexicana para navegar en estas aguas turbulentas será crucial para el futuro del país.

Fuente: El Heraldo de México