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16 de junio de 2025 a las 09:50

Cumbre del G7: Canadá bajo la lupa

La cumbre del G7 en Kananaskis se presenta como un escenario de alta tensión e incertidumbre, con el regreso de Donald Trump a la mesa de negociaciones. Recordemos que sus participaciones previas en este foro estuvieron marcadas por la discordia, abandonos abruptos e incluso insultos a los anfitriones. Si bien la ausencia de figuras como Justin Trudeau y Angela Merkel, quienes protagonizaron encontronazos con el expresidente, podría apuntar a una dinámica diferente, la imprevisibilidad de Trump mantiene a todos en vilo. El hecho de que se esté considerando la posibilidad de no emitir un comunicado conjunto, precisamente para evitar discrepancias públicas, es un claro indicio del delicado equilibrio que se intenta mantener.

Más allá de la figura de Trump, la complejidad del contexto geopolítico añade otra capa de incertidumbre. La guerra en Ucrania, tema central en la agenda, generará inevitablemente fricciones. La escalada de tensiones en Medio Oriente tras el ataque a las instalaciones nucleares iraníes es otro foco de conflicto potencial. Y a esto se suman desafíos globales como el cambio climático, la injerencia extranjera, el crimen transnacional y la seguridad energética. Con una lista tan extensa de temas candentes, las posibilidades de disenso son altas.

La presencia de países invitados como Australia, Brasil, Corea del Sur, India, México, Sudáfrica y Ucrania, enriquece el debate pero también puede aumentar las divergencias. Cada uno de estos países llega con sus propias prioridades e intereses, lo que dificulta la construcción de consensos. La ausencia de Arabia Saudita e Indonesia, aunque no se han explicitado las razones, también deja entrever las dificultades para lograr una participación global unificada.

Para México, esta cumbre representa un desafío particular. La primera reunión entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump está cargada de expectativas y riesgos. Si bien el tono conciliador reciente del embajador estadounidense en México ofrece un atisbo de esperanza, la historia de la relación bilateral está plagada de momentos de tensión. Temas como la migración, el comercio y la seguridad siguen siendo puntos críticos que podrían empañar el encuentro. La incertidumbre se acrecienta por las recientes manifestaciones en Los Ángeles y la posibilidad de que Trump las vincule con las declaraciones de la presidenta mexicana.

En este contexto volátil, las reuniones bilaterales adquieren una importancia crucial. Para muchos líderes, el G7 representa una oportunidad única para interactuar directamente con Donald Trump y explorar posibles avenidas de cooperación o, al menos, de contención de daños. La habilidad diplomática y la capacidad de negociación serán puestas a prueba en cada encuentro. El mundo observa con atención, consciente de que las decisiones tomadas en Kananaskis tendrán repercusiones globales.

Fuente: El Heraldo de México