15 de junio de 2025 a las 04:20
Tlaxcala apoya a sus raíces indígenas con $38 millones
En un hecho histórico que marca un precedente en la política social de México, el gobierno federal ha entregado 38 millones de pesos a las comunidades indígenas de Tlaxcala, un recurso destinado a la construcción y mejora de infraestructura social vital para su desarrollo. Esta acción, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no solo representa una inyección económica significativa, sino que también simboliza un reconocimiento profundo a la autonomía, organización y honestidad de estos pueblos originarios.
La entrega de este presupuesto directo, canalizado a través del programa Faispiam (Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas y Afromexicanos), subraya el compromiso del gobierno con la inclusión y la justicia social. Sheinbaum Pardo enfatizó la singularidad de esta política a nivel mundial, destacando que pocos países implementan mecanismos tan directos para empoderar económicamente a sus comunidades indígenas. Este enfoque, que prioriza la autogestión y el respeto a las formas tradicionales de organización, contrasta con modelos asistencialistas del pasado y sienta las bases para un desarrollo más sostenible y equitativo.
La decisión de destinar estos recursos no surgió de manera espontánea, sino que es el resultado de un largo proceso de consulta y diálogo con los pueblos originarios del país, un proceso que se extendió durante seis años y que culminó con la modificación del artículo segundo de la Constitución. Esta reforma, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, reconoce a las comunidades indígenas y afromexicanas como sujetos de derecho público, otorgándoles una mayor autonomía y participación en las decisiones que afectan sus vidas.
Adelfo Regino Montes, figura clave en la implementación de estas políticas, detalló que la selección de las obras a realizar con el presupuesto asignado se llevó a cabo mediante 38 asambleas comunitarias, un proceso democrático y transparente que concluyó el pasado 12 de mayo. Esta metodología participativa garantiza que los recursos se destinen a proyectos que realmente respondan a las necesidades y prioridades de las comunidades, fortaleciendo su autodeterminación y promoviendo un desarrollo endógeno.
La entrega de estos recursos no solo representa una inversión en infraestructura, sino también una inversión en el futuro de las comunidades indígenas de Tlaxcala. Al empoderarlas económicamente y reconocer sus derechos, se les brinda la oportunidad de construir un futuro más próspero y equitativo, preservando al mismo tiempo su rica cultura y tradiciones. Este modelo de desarrollo participativo e inclusivo, impulsado por el gobierno federal, se perfila como un ejemplo a seguir en la construcción de un México más justo y equitativo para todos. Es un paso firme hacia la reparación histórica y el reconocimiento pleno de los pueblos originarios como actores fundamentales en la construcción del país. Además, este tipo de iniciativas sienta un precedente importante para la implementación de políticas públicas que respeten la diversidad cultural y promuevan el desarrollo integral de todas las comunidades. El camino hacia la igualdad y la justicia social es largo, pero acciones como esta demuestran que se está avanzando en la dirección correcta, construyendo un México donde todos tengan la oportunidad de vivir con dignidad y prosperidad.
La trascendencia de esta acción gubernamental radica no solo en la cantidad entregada, sino en el simbolismo que representa: la materialización del reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas como sujetos de derecho público. Este acto no es un hecho aislado, sino parte de una política integral que busca revertir siglos de marginación y discriminación, apostando por la construcción de un país donde la diversidad cultural sea un motor de desarrollo y no un obstáculo. El futuro de México se construye con la participación de todos, y la inclusión de las comunidades indígenas es fundamental para lograr un desarrollo verdaderamente sostenible y equitativo.
Fuente: El Heraldo de México