15 de junio de 2025 a las 20:05
Justicia para María: ¿Cómplice en su muerte?
La trágica historia de María Cristina Carabajal continúa resonando en Argentina, un recordatorio sombrío de la violencia que puede esconderse tras la fachada de la amistad. La condena a 14 años de prisión para Rocío Soledad Castro, lejos de cerrar el caso, abre aún más interrogantes sobre los motivos que llevaron a este cruel desenlace. La justicia ha determinado la responsabilidad de Castro en la trama que culminó con el asesinato de María Cristina, pero la ausencia de un móvil claro mantiene en vilo a la opinión pública. ¿Qué llevó a Castro a tenderle una trampa mortal a quien consideraba su amiga?
El engaño, la frialdad con la que Castro orquestó la cita, la precisión con la que entregó a María Cristina a su asesino, son detalles que estremecen. Imaginemos la escena: María Cristina, con la ilusión de compartir un café con su amiga, sale de casa sin imaginar la emboscada que le espera. La confianza depositada en Rocío se convierte en su sentencia de muerte. Un disparo a sangre fría, ante la mirada horrorizada de sus hermanas, pone fin a su vida. La rapidez del acto, la fuga del asesino, todo apunta a un plan meticulosamente ejecutado.
El fiscal Lisandro Artacho ha sido contundente al señalar la importancia del rol de Castro. No se trató de una simple coincidencia, de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Sus mensajes, la insistencia en que María Cristina la esperara fuera de su casa, demuestran una premeditación escalofriante. Y tras el crimen, el silencio. Un silencio que grita culpabilidad. La desaparición del número telefónico utilizado para contactar a María Cristina, la ausencia de cualquier muestra de arrepentimiento o intento de explicación, son piezas que completan el puzzle de la traición.
La sombra del narcotráfico se cierne sobre el caso, alimentando especulaciones y teorías. La supuesta relación de María Cristina con Facundo Ariel "Jirafa" Pérez, y la denuncia por violencia de género que ella interpuso en su contra, abren una línea de investigación que, hasta el momento, no ha arrojado resultados concluyentes. ¿Fue este el detonante de la tragedia? ¿Se trató de una venganza orquestada desde las sombras del mundo criminal? La falta de pruebas concretas deja un espacio para la incertidumbre, para la angustia de una familia que busca desesperadamente respuestas.
Más allá de las hipótesis, lo que queda es el dolor de una familia destrozada, la imagen de una joven vida arrebatada de forma brutal, y la consternación ante la capacidad humana para la traición. La condena a Rocío Castro es un paso hacia la justicia, pero no es suficiente para sanar las heridas. El verdadero móvil del crimen, la identidad del autor material del disparo, siguen siendo incógnitas que claman por ser resueltas. Mientras tanto, el caso de María Cristina Carabajal se convierte en un símbolo de la vulnerabilidad y de la necesidad imperiosa de combatir la violencia en todas sus formas.
Fuente: El Heraldo de México