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15 de junio de 2025 a las 16:25
El nombre de la hija de Cazzu y Nodal: Inti ☀️
¡Hola a todos! Espero que esta newsletter les encuentre con la energía a tope. Hoy quiero hablarles de algo que nos afecta a todos, y es la constante sensación de que el tiempo se nos escapa de las manos. ¿Les suena familiar esa sensación de ir corriendo todo el día, de apagar un fuego tras otro, y al final del día sentir que no hemos avanzado realmente en nada importante?
Vivimos en una era de hiperconexión, bombardeados constantemente con información, notificaciones y estímulos que nos roban la atención. Es como si viviéramos en una autopista de la información, donde la velocidad es la norma y parar a contemplar el paisaje se considera una pérdida de tiempo. Pero, ¿realmente es así? ¿Es la velocidad la clave del éxito o nos estamos perdiendo algo fundamental en nuestra carrera contrarreloj?
Quiero invitarles a reflexionar sobre la importancia de la pausa, de la desconexión, del silencio. En un mundo que nos empuja a estar siempre "encendidos", la capacidad de desconectar se convierte en un superpoder. Nos permite recargar energías, conectar con nosotros mismos, clarificar nuestras ideas y tomar decisiones más acertadas.
Imaginen por un momento un río caudaloso. En la superficie, el agua corre con fuerza, arrastrando todo a su paso. Pero en el fondo, en la quietud de las profundidades, es donde se encuentra la verdadera fuerza, la estabilidad, la claridad. De la misma manera, en la quietud de la desconexión encontramos la claridad mental que necesitamos para navegar el torbellino del día a día.
Ahora bien, ¿cómo logramos desconectar en un mundo que nos exige estar siempre conectados? No se trata de aislarnos del mundo ni de renunciar a la tecnología, sino de usarla a nuestro favor. Podemos empezar por pequeños gestos, como silenciar las notificaciones del móvil durante ciertas horas del día, establecer un horario para revisar el correo electrónico, o dedicar un tiempo cada día a actividades que nos permitan desconectar y recargar energías, como leer un libro, dar un paseo por la naturaleza, meditar o simplemente disfrutar del silencio.
También es importante aprender a decir "no". A menudo nos sentimos obligados a aceptar compromisos que nos roban tiempo y energía. Aprender a priorizar y a decir "no" a aquello que no nos aporta valor nos permite liberar tiempo para lo que realmente importa.
La desconexión no es un lujo, es una necesidad. Es una inversión en nuestro bienestar físico y mental, y en nuestra productividad. Cuando estamos descansados y con la mente clara, somos capaces de trabajar de forma más eficiente y creativa. Así que les invito a que incorporen la desconexión en sus rutinas diarias. Empiecen por pequeños pasos y observen los cambios que se producen en su vida. Verán cómo, paradójicamente, al desacelerar, logran avanzar con más fuerza y determinación hacia sus objetivos. Y recuerden, el tiempo no se nos escapa de las manos, somos nosotros quienes lo dejamos ir. Tomemos las riendas de nuestro tiempo y disfrutemos del viaje.
No duden en compartir sus experiencias y consejos sobre cómo desconectar en los comentarios. ¡Me encantará leerlos! Y hasta la próxima newsletter, les deseo una semana llena de momentos de calma y conexión.
Fuente: El Heraldo de México