15 de junio de 2025 a las 07:05
Alerta en Guerrero: Tormenta Dalila trae lluvias y oleaje
La furia de Dalila se cierne sobre el Pacífico mexicano. Imaginen las olas, imponentes montañas de agua de hasta cinco metros y medio de altura, azotando la costa con una fuerza descomunal. El rugido del viento, alcanzando rachas de hasta 100 kilómetros por hora, se mezcla con el incesante golpeteo de la lluvia, una lluvia torrencial que amenaza con inundar pueblos y ciudades a lo largo del litoral. Este escenario, que parece sacado de una película de catástrofes, es la realidad que viven hoy miles de mexicanos en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero.
El domingo 15 de junio se ha teñido de gris, un gris ominoso que presagia la intensidad de la tormenta tropical Dalila. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) no escatima en advertencias: lluvias intensas, vientos huracanados y un oleaje excepcionalmente peligroso son los ingredientes de este cóctel meteorológico que mantiene en vilo a las autoridades y a la población. No se trata de una simple lluvia de verano, estamos hablando de acumulaciones de agua que pueden superar los 150 milímetros, capaces de provocar deslaves, desbordamientos de ríos y arroyos, e inundaciones que podrían dejar a su paso un rastro de destrucción.
La imagen idílica de las playas del Pacífico se ha transformado en una postal amenazante. El mar, normalmente tranquilo y acogedor, se ha convertido en un monstruo embravecido que escupe olas gigantescas contra la costa. La posibilidad de trombas marinas, esos tornados que se forman sobre el agua, añade un elemento aún más dramático a la situación. Pescadores, turistas y habitantes de las zonas costeras se enfrentan a un peligro real, un recordatorio de la fuerza implacable de la naturaleza.
En las montañas, la lluvia incesante satura la tierra, incrementando el riesgo de deslizamientos que podrían sepultar viviendas y cortar carreteras. Los ríos, alimentados por la constante precipitación, amenazan con desbordarse, poniendo en peligro a las comunidades que viven en sus riberas. La escena se repite en las zonas bajas, donde las inundaciones son una amenaza latente. La naturaleza, en su furia, no discrimina.
Ante este panorama desolador, las autoridades han desplegado todos sus recursos para mitigar los efectos de Dalila. La zona de prevención por efectos de tormenta tropical se extiende desde Tecpan de Galeana, en Guerrero, hasta Cabo Corrientes, en Jalisco, un amplio territorio que se encuentra bajo la amenaza constante de la tormenta. Se insta a la población a mantenerse informada a través de los canales oficiales, a seguir las recomendaciones de Protección Civil y, sobre todo, a extremar las precauciones.
En medio de la tempestad, la solidaridad y la responsabilidad individual se convierten en herramientas esenciales para enfrentar la crisis. La información veraz y oportuna es vital para tomar decisiones acertadas y proteger la vida de las personas. La prevención, la atención a las alertas y la colaboración con las autoridades son las claves para minimizar los daños y superar este desafío que nos impone la naturaleza. Dalila es una prueba más de nuestra capacidad de resiliencia, de nuestra habilidad para unirnos frente a la adversidad y reconstruir lo que la furia de la tormenta intenta destruir. Mantengámonos alerta, mantengámonos unidos, y juntos, superaremos esta tormenta.
Fuente: El Heraldo de México