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13 de junio de 2025 a las 06:20

Protege tu motor en la lluvia

Ante la inclemencia de las lluvias, la protección del motor de nuestro vehículo se convierte en una prioridad. Imaginen por un momento la complejidad de este elemento vital, un engranaje perfecto de piezas que trabajan al unísono para impulsar nuestro auto. Ahora, visualicen la intrusión del agua, un elemento ajeno a su diseño, capaz de desatar un caos mecánico. No hablamos de unas simples gotas, sino de la posibilidad de una inundación interna, un escenario que puede resultar catastrófico.

El "hidrolock", término que resuena como una sentencia para cualquier conductor, describe con precisión la pesadilla mecánica: el agua, al ser incompresible, bloquea el movimiento de los pistones, generando una presión descomunal que puede doblar las bielas, romper el cigüeñal o incluso dañar la estructura del bloque del motor. Imaginen la fuerza contenida en ese instante, una lucha desigual entre el metal y la inamovible fuerza del agua. Las consecuencias, lamentablemente, suelen ser costosas y en ocasiones irreparables.

Pero el peligro no solo acecha en las inundaciones. Una lluvia torrencial, combinada con un sistema de drenaje deficiente, puede generar acumulaciones de agua que superen la altura de los bajos del auto, poniendo en riesgo el motor. Incluso un charco, aparentemente inofensivo, puede ocultar una profundidad traicionera, capaz de succionar agua hacia el sistema de admisión de aire. La imagen del agua ascendiendo, inexorablemente, hacia el corazón del motor es suficiente para comprender la magnitud del problema.

Y no olvidemos las filtraciones, esas pequeñas grietas en las juntas de goma o en el cofre, que permiten el paso insidioso del agua hacia el compartimento del motor. Aunque no se trate de un torrente, la humedad constante puede corroer conectores, dañar fusibles y generar cortocircuitos en los delicados sistemas electrónicos. En los autos modernos, donde la electrónica juega un papel crucial, estos problemas pueden traducirse en fallos intermitentes, difíciles de diagnosticar y costosos de reparar.

¿Qué hacer entonces ante la sospecha de que el agua ha alcanzado el motor? La rapidez y la prudencia son nuestras mejores aliadas. En primer lugar, detener el motor de inmediato. Intentar arrancarlo nuevamente podría agravar los daños. A continuación, desconectar la batería para evitar cortocircuitos. Luego, buscar ayuda profesional. Un mecánico especializado podrá evaluar la magnitud del daño y realizar las reparaciones necesarias.

La prevención, sin embargo, es la mejor estrategia. Evitar conducir a través de zonas inundadas, revisar periódicamente el estado de las juntas y sellos del motor, y mantener el sistema de drenaje en óptimas condiciones son medidas sencillas pero efectivas para proteger nuestro vehículo y evitar costosas reparaciones. Recordemos que el motor es el corazón de nuestro auto, y su cuidado es fundamental para garantizar su buen funcionamiento y prolongar su vida útil. No esperemos a que la lluvia nos sorprenda para tomar precauciones.

Fuente: El Heraldo de México