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13 de junio de 2025 a las 09:10

Michoacán: ¿Sin Esperanza?

El eco de las detonaciones aún retumba en los oídos de los habitantes de La Ruana, un pueblo michoacano que se ha convertido en sinónimo de terror y abandono. La noche se tiñó de rojo, no por el reflejo de un atardecer, sino por las llamas que devoraban hogares, mientras las familias se refugiaban bajo las camas, abrazando a sus hijos y rezando por un amanecer que parecía imposible. "Parecía la Franja de Gaza", el testimonio desgarrador de una madre resume la crudeza de una realidad que se repite con la impasibilidad de una tragedia anunciada. Drones cargados de explosivos, los "monstruos" blindados del narco, ráfagas interminables… un arsenal de violencia desplegado ante la mirada ausente del Estado. Seis horas de infierno, seis horas en las que el control estuvo en manos del crimen, mientras las autoridades, desde la presidenta municipal hasta la Jefatura local, permanecían en un silencio cómplice.

La Ruana, un nombre que evoca la promesa rota de las autodefensas, el anhelo de justicia convertido en pesadilla. El legado de Hipólito Mora, asesinado en 2023, se diluye en la pólvora y el miedo. La militarización, una estrategia fallida que solo ha sembrado más violencia, mientras el narco muta, se fortalece y extiende sus tentáculos. El olvido se ha convertido en la política oficial, un silencio ensordecedor que resuena desde las más altas esferas del poder.

El terror no se limita a La Ruana, se propaga como una enfermedad, alcanzando a Tepalcatepec, donde civiles armados intentaron irrumpir, disparando desde los cerros con la potencia destructiva de fusiles Barret calibre 50. La policía, rebasada, fue testigo de la embestida, mientras los habitantes se aferraban a la esperanza, a la mínima posibilidad de ser protegidos, de que alguien, en algún lugar, escuchara sus súplicas.

Mientras tanto, en la comodidad de su despacho, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla parece ajeno al clamor de su pueblo. Su silencio es una condena, su mirada desviada una traición. En Michoacán, la vida se juega a cada instante, la supervivencia se mide en balazos, mientras el gobierno se esconde, cobarde, bajo la cama, dejando a sus ciudadanos a merced del crimen.

Y en medio de esta vorágine de violencia, otras historias de abandono se tejen en el país. En San Luis Potosí, la capital se inunda, no solo por las lluvias torrenciales, sino por la ausencia de su alcalde, Enrique Galindo, quien decidió tomar un vuelo a Atlanta, en un viaje familiar, mientras su ciudad se hundía. Una ficha de búsqueda, viralizada en redes sociales, se convierte en el símbolo del descontento, el reclamo de un pueblo abandonado a su suerte. ¿Dónde está el alcalde? ¿Dónde está su gobierno? Las preguntas retumban en el vacío.

Desde Tabasco, otro escenario de poder se despliega. Adán Augusto y Javier May, protagonistas de una guerra política que apenas comienza, se enfrentan en un campo de batalla donde la justicia se utiliza como arma. La detención de Hiram ‘N’, vinculado al ex secretario de Gobernación, desata una ola de especulaciones, de acusaciones cruzadas que revelan la fragilidad del sistema, la corrupción enquistada en las estructuras del poder. Una lucha por el control, por el dominio, que deja como saldo un pueblo sumido en la incertidumbre.

La realidad de México se dibuja con trazos de violencia, de abandono, de corrupción. Historias que se repiten, que se entrelazan, conformando un panorama desolador. La pregunta que queda en el aire es: ¿quién defenderá a los que nadie defiende?

Fuente: El Heraldo de México