11 de junio de 2025 a las 04:00
Policías de Linares, NL, detenidos por desaparición
La sombra de la incertidumbre se cierne sobre Linares, Nuevo León, tras la detención de Ernesto “N” y Francisco “N”, director y coordinador de la Secretaría de Seguridad Pública municipal, respectivamente. Un operativo desplegado con la precisión de un reloj suizo por la Fuerza Civil irrumpió la aparente calma de la mañana del 10 de diciembre, cercando las instalaciones policiales y ejecutando las órdenes de aprehensión. La noticia, que corrió como reguero de pólvora por la ciudad, ha dejado a la comunidad conmocionada y con un mar de preguntas sin respuesta.
Este acontecimiento no es un episodio aislado, sino un nuevo capítulo en la tensa narrativa que envuelve a la seguridad de Linares desde el pasado 9 de junio. Recordemos que, tras el trágico asesinato de Juan Pulido, secretario del Ayuntamiento, las fuerzas estatales asumieron el control de la Policía Municipal, una decisión que en su momento generó debate y expuso la fragilidad del tejido de seguridad local. Ahora, con la detención de estas figuras clave dentro de la corporación, se abre una profunda herida en la confianza ciudadana y se avivan las sospechas sobre la posible infiltración del crimen organizado en las instituciones.
La Fiscalía General del Estado, a través de un comunicado en redes sociales, confirmó la detención de Ernesto “N” por el delito de desaparición forzada de personas. Una acusación grave que resuena con la angustia de una madre que busca desesperadamente a su hijo. Juan Jesús Padrón, detenido el pasado 3 de abril en la colonia Fomerrey Las Huertas, se ha convertido en el símbolo de la lucha contra la impunidad y la violencia que azota a la región. Su rostro, plasmado en carteles de búsqueda, interroga a una sociedad que exige justicia y verdad.
Las investigaciones preliminares apuntan a un escenario escalofriante: la posible entrega del joven a un grupo del crimen organizado que opera en la zona. Una hipótesis que, de confirmarse, revelaría la profunda corrupción que podría estar carcomiendo las entrañas de las instituciones encargadas de proteger a la ciudadanía. La madre de Juan Jesús, con una valentía admirable, ha alzado la voz para denunciar la desaparición de su hijo y exigir que se esclarezcan los hechos. Su testimonio, cargado de dolor e indignación, se ha convertido en un llamado a la conciencia colectiva y una demanda de justicia que no puede ser ignorada.
Mientras Ernesto “N” y Francisco “N” permanecen tras las rejas, a la espera de que un juez de control determine su vinculación a proceso, la comunidad de Linares se encuentra en vilo. La incertidumbre se mezcla con la indignación y la esperanza de que este caso marque un punto de inflexión en la lucha contra la delincuencia y la corrupción. El futuro de Linares depende, en gran medida, de la capacidad de sus instituciones para sancionar a los responsables y reconstruir la confianza perdida. La justicia, en este caso, no solo significa castigar a los culpables, sino también garantizar la seguridad y la tranquilidad de todos los ciudadanos. El caso de Juan Jesús Padrón no puede quedar impune. Su memoria exige justicia y su madre, la verdad.
Fuente: El Heraldo de México