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10 de junio de 2025 a las 03:55
León rescatado tiene cachorro
Un rayo de esperanza ilumina el santuario Ostok en Mazatlán, Sinaloa. En medio de las historias de rescate y rehabilitación, una pequeña cachorra de león, de apenas 20 días de nacida, se convierte en símbolo de la vida que resurge de las cenizas del abandono y la violencia. Su nacimiento, un verdadero milagro, es testimonio de la dedicación y el compromiso del Presidente de Ostok Sanctuary, Ernesto Zazueta, y de todo su equipo. Imaginen la escena: una leona, rescatada hace tres años del infame predio del Ajusco, abandonado por la fundación Black Jaguar - White Tiger, da a luz a una nueva vida. Debilitada, desnutrida y marcada por el trauma del abandono, esta leona encontró en Ostok Sanctuary un refugio seguro, un oasis donde sanar sus heridas físicas y emocionales. El padre, un león rescatado en enero de este año en el municipio de Escuinapa, Sinaloa, también carga con una historia de sufrimiento. Encontrado encadenado, rodeado de cartuchos percutidos, este majestuoso felino mostraba las cicatrices de la crueldad humana. Sus patas, heridas por las ataduras, y su mirada, reflejando el estrés del cautiverio, contaban una historia de dolor. Pero el amor, el cuidado y la dedicación del equipo de Ostok Sanctuary obraron maravillas. Tanto la leona como el león se recuperaron completamente, demostrando una resiliencia admirable. Su unión, en un ambiente de paz y seguridad, culminó con el nacimiento de esta pequeña cachorra, un símbolo de esperanza para su especie.
El nacimiento de la cachorra se produce justo después de una mega caravana que trasladó a más de 100 animales de Ostok Culiacán a Mazatlán por cuestiones de seguridad. Imaginen la logística de este traslado: leones, jaguares, tigres, antílopes, monos y diversas aves, viajando juntos hacia un nuevo hogar. Este evento sin precedentes demuestra la magnitud del compromiso de Ostok Sanctuary con el bienestar animal. A esta caravana le siguieron otros 200 animales, en su mayoría domésticos, que también encontraron refugio en Mazatlán. El santuario se convierte así en un arca de Noé moderna, un refugio para criaturas grandes y pequeñas, silvestres y domésticas, todas unidas por la necesidad de un hogar seguro.
Aunque la madre no ha podido amamantar a su cría, el equipo de cuidadores se ha volcado en su atención, alimentándola con biberones varias veces al día. Esta dedicación las 24 horas del día refleja el amor y la pasión que impulsa a Ostok Sanctuary. Cada biberón, cada caricia, cada minuto de cuidado es una inversión en el futuro de esta pequeña leona y en la conservación de su especie. La historia de esta cachorra no es solo un relato conmovedor de rescate y recuperación, es un recordatorio de la importancia de la conservación y del impacto positivo que podemos tener cuando nos unimos por una causa común. Ostok Sanctuary no solo rescata animales, sino que también contribuye a la recuperación de especies en peligro de extinción. Su labor trasciende las fronteras del santuario, inspirando a otros a unirse a la lucha por la protección de la vida silvestre. El futuro de esta pequeña cachorra, y de todos los animales que encuentran refugio en Ostok Sanctuary, está en nuestras manos. Apoyemos su labor, compartamos su historia y seamos parte del cambio que queremos ver en el mundo.
Fuente: El Heraldo de México