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10 de junio de 2025 a las 03:55

Bebé robado: Funcionarios de GDL declaran

La angustia de Brandon y su pareja se prolonga por siete largos meses. Siete meses desde que el diminuto cuerpo de su hijo Elías, arrebatado por la naturaleza en su nacimiento, fue robado de su descanso final en el Panteón Jardín. Siete meses de un silencio ensordecedor por parte de las autoridades, roto apenas por la confirmación de las investigaciones en curso. Un velo de misterio envuelve este caso que ha conmocionado a la sociedad tapatía y que nos obliga a preguntarnos, ¿cómo es posible que un acto tan vil ocurra en un lugar destinado al reposo eterno?

La Fiscalía de Jalisco, en su búsqueda de respuestas, ha citado a declarar a varios servidores públicos, incluyendo a Gloria Carranza González, directora de Cementerios. El Coordinador General de Servicios Públicos, Óscar Villalobos, ha confirmado la cooperación del municipio con las autoridades investigadoras, pero la opacidad en torno al caso sigue generando inquietud. ¿Qué falló en los protocolos de seguridad del panteón? ¿Existió negligencia por parte de las autoridades responsables? Estas son preguntas que exigen respuestas claras y contundentes.

La investigación, bajo la carpeta 06.01/D-1/76273/2024/DV, se bifurca. Por un lado, la Fiscalía persigue el delito de robo y profanación de la cripta, mientras que la Contraloría municipal escudriña la posible responsabilidad de los funcionarios. La participación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que ha brindado apoyo legal a la familia, subraya la gravedad del caso y la vulneración de los derechos de los padres de Elías. El acceso a la justicia y la reparación del daño son imperativos en esta dolorosa situación.

La esperanza de encontrar a Elías se aferra a los exámenes de ADN realizados a los padres. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses coteja los resultados con su base de datos, una búsqueda contra reloj que mantiene en vilo a la familia. Cada día que pasa sin noticias agudiza el dolor y la incertidumbre. ¿Dónde está Elías? ¿Quién es responsable de este acto atroz?

Este caso nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia del respeto a los difuntos. Profundicemos en la legislación. El Código Penal Federal, en su artículo 281, castiga con uno a cinco años de prisión la violación de tumbas y los actos ofensivos contra cadáveres. Si se comprueba necrofilia, la pena se incrementa. El artículo 280 Bis, por su parte, sanciona con mayor severidad la destrucción o disposición ilegal de restos humanos, especialmente de personas no identificadas. Estas penas, aunque significativas, ¿son suficientes para disuadir actos tan aberrantes? ¿Reflejan la gravedad del daño moral infligido a las familias?

La legislación varía en cada estado. En la Ciudad de México, por ejemplo, las penas son más severas. Pero más allá de las sanciones, este caso nos interpela como sociedad. Debemos reflexionar sobre la importancia de la dignidad en la muerte y la necesidad de fortalecer los mecanismos de seguridad en los panteones. La historia de Elías no debe repetirse. Es un llamado a la justicia, a la empatía y a la responsabilidad de todos para garantizar el respeto a los difuntos y el consuelo de quienes los lloran.

El dolor de Brandon y su pareja es un clamor que resuena en la conciencia colectiva. Es un recordatorio de que la justicia no solo se busca, se exige. Y en este caso, la justicia para Elías es la única forma de empezar a sanar las heridas de una familia destrozada.

Fuente: El Heraldo de México