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2 de junio de 2025 a las 19:50

Estudiante desaparecido en Taiwán tras nadar

La angustia se extiende como una sombra sobre la familia y amigos de Diego Dorantes Sánchez, el joven mexicano de 23 años cuya repentina desaparición en las aguas taiwanesas ha generado una ola de solidaridad internacional. Desde la idílica playa de Da Bai Sha, en la Isla Verde del condado de Taitung, donde Diego disfrutaba de un periodo de descanso durante su intercambio académico, solo queda un silencio desgarrador. El pasado sábado 30 de mayo, mientras practicaba snorkel en las cristalinas aguas del Pacífico, Diego se desvaneció sin dejar rastro, dejando a sus dos compañeros de viaje sumidos en la desesperación.

La noticia, como un eco doloroso, ha recorrido miles de kilómetros hasta llegar a sus seres queridos en México, quienes se aferran a la esperanza de encontrarlo con vida. A través de redes sociales, han lanzado un llamado a la comunidad internacional, una súplica desesperada que busca movilizar a cualquier persona con recursos, desde embarcaciones y drones hasta simples manos dispuestas a ayudar. La búsqueda, apoyada por la policía y la guardia costera taiwanesa, se intensifica a cada hora, mientras la incertidumbre carcome el alma de quienes esperan su regreso.

La familia de Diego, en un acto de amor y desesperación, ha ofrecido una recompensa de 50 mil a quien pueda proporcionar información que conduzca a su paradero. No se trata solo de una cifra, sino de la materialización de la esperanza, del anhelo de volver a abrazar a su hijo, a su amigo, a su ser querido. Además, como un gesto de profundo agradecimiento, se entregarán sobres con dinero a los buzos experimentados que se sumen a la búsqueda, reconociendo su valentía y compromiso en esta lucha contra el tiempo. Se busca aliviar, en la medida de lo posible, la carga financiera que implica esta noble tarea, para que la única preocupación sea la de encontrar a Diego.

La Asociación Mexicana Pro-Colegios del Mundo Unido, A. C., de la cual Diego es exbecario, se ha unido al clamor colectivo, confirmando que el joven se encontraba en Taiwán disfrutando de un merecido descanso tras finalizar un periodo de intercambio universitario. Su desaparición, repentina e inexplicable, ha conmocionado a la comunidad educativa, que recuerda a Diego como un joven brillante y lleno de vida. El comunicado emitido por la asociación refleja la consternación y la solidaridad que envuelve este caso, un recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de la unión en momentos de adversidad.

La descripción física de Diego se ha replicado en innumerables publicaciones, un retrato que busca dibujar su imagen en la mente de cada persona, con la esperanza de que alguien, en algún lugar, pueda reconocerlo. Su complexión delgada, su piel morena, su cabello negro y rizado, sus ojos marrón oscuro y el distintivo tatuaje de un cactus en la espalda son las señas particulares que podrían marcar la diferencia entre la incertidumbre y el alivio.

Cada minuto que pasa es una batalla contra el tiempo, una lucha contra la desesperanza. La comunidad internacional se une en un solo clamor: encontrar a Diego. La solidaridad, la esperanza y el amor son las fuerzas que impulsan esta búsqueda incansable, una prueba de que la humanidad, en momentos de crisis, es capaz de unirse para lograr lo imposible. La historia de Diego Dorantes Sánchez es un recordatorio de la importancia de la empatía, de la ayuda mutua y de la esperanza que, como una pequeña llama, se niega a apagarse.

Fuente: El Heraldo de México