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29 de mayo de 2025 a las 20:15
Pánico manga: ¿cancelas tu viaje a Asia?
La inquietud se palpa en el aire. Un silencio denso, cargado de incertidumbre, se cierne sobre las agencias de viaje. Las reservas a destinos asiáticos, otrora codiciados paraísos vacacionales, se desploman como castillos de arena ante la inminente marea. El fantasma de Ryo Tatsuki y sus premonitorias visiones, plasmadas en el manga "El Futuro que Ví", ha regresado para sembrar la duda y el temor.
La historia de Tatsuki, envuelta en un halo de misterio y realismo mágico, fascina y aterra a partes iguales. Su capacidad para vislumbrar tragedias, desde la muerte de la Princesa Diana hasta la pandemia del Covid-19, pasando por el atentado a las Torres Gemelas, le ha otorgado una credibilidad escalofriante. Ahora, su última predicción, un tsunami devastador que azotará las costas de Japón, Filipinas, Hong Kong y Taiwán, ha puesto en jaque al sector turístico y mantiene en vilo a millones de personas.
El manga describe con una precisión inquietante la formación de dos "dragones" submarinos, fallas tectónicas que desatarán olas gigantescas de hasta 30 metros de altura. La imagen, poderosa y aterradora, se ha grabado en la mente colectiva, alimentando la especulación y la angustia. Julio, el mes señalado por Tatsuki para la catástrofe, se acerca inexorablemente, como una cuenta regresiva hacia lo desconocido.
La desaparición de la artista en 2015, tras predecir su propio funeral, y su posterior abandono del mundo del manga en 2020, añaden una capa adicional de enigma a la historia. ¿Se trata de una estrategia para aumentar el impacto de sus predicciones? ¿O acaso la propia Tatsuki, consciente del peso de sus visiones, decidió retirarse para evitar ser testigo de las tragedias que predijo?
Mientras las autoridades intentan calmar los ánimos y llaman a la prudencia, la sombra de la duda se extiende como una mancha de aceite. Las playas, antes repletas de turistas, lucen desiertas. Los hoteles, con una ocupación mínima, se preparan para lo peor. La economía de la región, fuertemente dependiente del turismo, se tambalea ante la amenaza inminente.
La pregunta que todos se hacen es: ¿se cumplirá la profecía de Tatsuki? ¿Estamos a las puertas de una catástrofe sin precedentes? La respuesta, como las olas que se avecinan en el horizonte, permanece oculta en las profundidades del misterio. Solo el tiempo, implacable juez, desvelará la verdad. Mientras tanto, la tensión crece, y la espera se hace eterna.
El debate se ha extendido más allá de las fronteras asiáticas. Expertos en sismología y geología de todo el mundo analizan minuciosamente la predicción de Tatsuki, buscando evidencias científicas que la respalden o la desmientan. Algunos la descartan como una simple coincidencia, un producto del azar y la sugestión colectiva. Otros, sin embargo, admiten la posibilidad de que exista una conexión inexplicable entre las visiones de la artista y la realidad.
La controversia ha generado un intenso debate en las redes sociales, donde opiniones encontradas chocan como las olas en la tempestad. Hay quienes acusan a Tatsuki de ser una charlatana que se aprovecha del miedo ajeno para ganar notoriedad. Otros la defienden a capa y espada, convencidos de su don premonitorio.
En medio de la confusión y la incertidumbre, una cosa es segura: la predicción de Ryo Tatsuki ha dejado una huella profunda en la psique colectiva. Ha despertado la curiosidad, el temor y la fascinación por lo desconocido. Y nos recuerda, una vez más, la fragilidad de la existencia humana frente a las fuerzas implacables de la naturaleza.
Fuente: El Heraldo de México