29 de mayo de 2025 a las 20:30
Misterio resuelto: ¿Qué inyectan en el Metro?
La inquietud se palpa en los andenes del Metro. Ciento veinte denuncias por pinchazos, una cifra que resuena en la conciencia colectiva de la Ciudad de México. La Fiscal General, Bertha María Alcalde Luján, ha tomado la palabra, buscando disipar la bruma de incertidumbre que envuelve estos incidentes. Sus palabras, cargadas de cautela, intentan trazar una línea entre la alarma y la realidad. "Sustancias psicotrópicas variadas", ha declarado, un abanico de posibilidades que abre más interrogantes que respuestas. THC, benzodiacepinas, fenciclidina… nombres que se deslizan como fantasmas en la narrativa de estos sucesos.
Alcalde Luján insiste: "no representan un riesgo grave a la salud", una afirmación que busca tranquilizar, pero que se enfrenta a la lógica del miedo. ¿Cómo discernir la intención detrás de un pinchazo? ¿Cómo confiar en la inocuidad de una sustancia inyectada sin consentimiento? La incertidumbre se convierte en un peso invisible que acompaña a los usuarios del Metro en cada trayecto.
Tres detenidos, una cifra que parece insignificante ante la magnitud de las denuncias. Sesenta y cinco casos con posible punción confirmada, frente a cincuenta y cinco donde la evidencia física se desvanece. La línea que separa la certeza de la duda es tan fina como la punta de una aguja.
La ausencia de vínculos con delitos mayores, como la privación de la libertad o agresiones sexuales, ofrece un ligero respiro, pero no logra aplacar del todo la ansiedad. La sombra de la duda persiste. ¿Se trata de un macabro juego? ¿Un experimento social perverso? ¿O simplemente la manifestación de una mente perturbada que busca sembrar el pánico en el corazón de la ciudad?
Las autoridades, en un esfuerzo por contener la ola de especulación, han intensificado la vigilancia en el Metro. Cámaras, policías, una presencia constante que busca disuadir a los posibles agresores y brindar una sensación de seguridad a los usuarios. Pero la verdadera batalla se libra en el terreno de la información. La transparencia, la precisión en los datos y la constante comunicación con la ciudadanía son las armas más poderosas para combatir el miedo.
Mientras tanto, la ciudad sigue su ritmo frenético, el Metro continúa siendo el principal medio de transporte para millones de personas. Cada viaje se convierte en una prueba de confianza, una apuesta a la seguridad. Las miradas se cruzan con recelo, la cercanía se convierte en sospecha. El fantasma del pinchazo se ha instalado en el inconsciente colectivo, un recordatorio constante de la vulnerabilidad que se esconde en la cotidianidad. La pregunta sigue en el aire: ¿qué se esconde detrás de las agujas? La respuesta, aún esquiva, se busca con afán en los laberintos de la investigación. El Metro, testigo silencioso de la vida urbana, espera que la verdad salga a la luz y devuelva la tranquilidad a sus andenes.
Fuente: El Heraldo de México