29 de mayo de 2025 a las 12:20
México: ¿Crecimiento en riesgo?
La economía mexicana continúa navegando en aguas turbulentas. El reciente ajuste del Banco de México (Banxico) a su pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025, reduciéndolo de 0.6% a un escaso 0.1%, es una señal de alarma que no podemos ignorar. Este dato, presentado por la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, confirma la persistente debilidad que aqueja a nuestra economía, una tendencia que se ha extendido por varios trimestres.
Si bien el crecimiento del 0.2% registrado en el primer trimestre del año es técnicamente positivo, su magnitud resulta insuficiente para generar el impulso que el país necesita. Este débil desempeño se da en un contexto internacional complejo, marcado por la incertidumbre generada por las medidas arancelarias anunciadas por el gobierno de Estados Unidos. Estas políticas proteccionistas, como una espada de Damocles, se ciernen sobre la economía global y amenazan con impactar negativamente en las decisiones de inversión y consumo, tanto a nivel nacional como internacional.
La incertidumbre es, sin duda, el principal desafío. Si bien Banxico ha incorporado en sus previsiones un efecto acotado de estas medidas, gracias a la resiliencia mostrada por las exportaciones mexicanas y al trato preferencial que nuestro país mantiene bajo el T-MEC, el panorama no está exento de riesgos. La posibilidad de que las empresas exportadoras nacionales se adapten y aprovechen al máximo las ventajas del tratado es una luz de esperanza en este escenario incierto.
No obstante, la gobernadora Rodríguez Ceja advirtió sobre la posibilidad de que la imposición generalizada de aranceles por parte de Estados Unidos termine debilitando su propia economía, lo que a su vez se traduciría en una menor demanda de productos mexicanos. Este efecto dominó, ya contemplado en las previsiones de Banxico, subraya la interconexión de las economías globales y la vulnerabilidad de México ante las decisiones políticas de su vecino del norte.
La incertidumbre se agudiza aún más ante la falta de claridad sobre las medidas arancelarias que Estados Unidos implementará de forma definitiva. Aunque algunas restricciones se han relajado, la posibilidad de que se impongan medidas más estrictas mantiene en vilo a los agentes económicos. Este clima de incertidumbre dificulta la planificación a largo plazo y frena la inversión, elementos cruciales para el desarrollo económico.
Ante este panorama, se hace imperativo impulsar políticas que fortalezcan el mercado interno y diversifiquen nuestras relaciones comerciales. Es necesario apostar por la innovación, la productividad y la competitividad para blindar nuestra economía ante las turbulencias externas. Asimismo, es fundamental mantener un diálogo abierto y constructivo con Estados Unidos para minimizar el impacto de las medidas proteccionistas y fortalecer la integración económica de la región. El futuro de la economía mexicana dependerá de nuestra capacidad para adaptarnos a los cambios del entorno global y construir un modelo de desarrollo más resiliente e inclusivo.
Fuente: El Heraldo de México