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29 de mayo de 2025 a las 04:05

Justicia para México: ¡Basta de sentencias corruptas!

La justicia, un derecho fundamental que parece escurrirse entre los dedos de quienes más la necesitan. Lenia Batres, en su camino hacia la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), ha puesto el dedo en la llaga, un grito resonante en medio del silencio que a menudo envuelve la desigualdad. No se trata solo de leyes, argumenta con vehemencia, sino de la aplicación justa y equitativa de las mismas. Un gobierno solidario y un poder legislativo que legisla a favor del pueblo son piezas clave, sin duda, pero ¿de qué sirve si la balanza de la justicia se inclina ante el peso de la corrupción y el favoritismo?

Batres, desde la Plaza Lázaro Cárdenas, corazón palpitante de la Ciudad de México, ha lanzado un llamado a la reflexión, a la acción. No podemos, dice, permitir que jueces “vendan sus sentencias”, convirtiendo la impartición de justicia en una burla cruel para aquellos que buscan amparo en las leyes. La corrupción, ese cáncer que corroe las instituciones, debe ser extirpada de raíz. Sancionar a quienes traicionan su juramento, a quienes se enriquecen a costa del sufrimiento ajeno, es una obligación impostergable.

El acceso a la justicia no es un privilegio, es un derecho inalienable. Presentar un juicio, tener la certeza de que un juez imparcial escuchará tu caso y aplicará la ley sin torcerla, es la base de una sociedad justa y equitativa. La ley debe ser el escudo protector de los más vulnerables, no un instrumento de opresión en manos de unos pocos. Si la ley garantiza el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, el juez debe velar por su cumplimiento, asegurando que cada mexicano pueda disfrutar de los derechos que le corresponden.

Las resoluciones de la Suprema Corte, continúa Batres con firmeza, deben tener un sentido social, deben pensar en el pueblo, en quienes día a día luchan por un futuro mejor. Resolver los derechos sociales, garantizar que las leyes se apliquen en favor de la justicia, es una responsabilidad que no puede ser tomada a la ligera. Las personas que ya tienen resuelta su situación económica no necesitan al Estado para prosperar. ¿Quién lo necesita? El pueblo, el que con sus impuestos sostiene el aparato judicial, el que espera que la justicia sea ciega e imparcial, no una herramienta al servicio de los poderosos.

No es justo, clama Batres, que el pueblo financie un sistema que no lo protege, que no le sirve. Es hora de terminar con la corrupción, el nepotismo y los privilegios que se han enquistado en el Poder Judicial. Es hora de exigir decencia y responsabilidad, de construir un sistema judicial que esté al servicio de la gente, que garantice la igualdad ante la ley y que proteja los derechos de todos, sin importar su condición social o económica. El futuro de México depende de ello. La esperanza de un país más justo reside en la valentía de quienes, como Lenia Batres, se atreven a alzar la voz y a luchar por un cambio real y profundo. El camino es largo y arduo, pero la lucha por la justicia vale la pena.

Fuente: El Heraldo de México