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29 de mayo de 2025 a las 04:05

Ingeniero mexicano triunfa en Francia

Desde las aulas de la Universidad Tecnológica de Torreón (UTT) hasta los sofisticados laboratorios del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Francia, el ingeniero mecatrónico Víctor Manuel Armijo Gómez, con menos de 30 años, escribe una historia de talento y perseverancia. Su trayectoria, un ejemplo del potencial mexicano que trasciende fronteras, se centra en el desarrollo de instrumentación de altísima precisión para el estudio de proteínas, herramientas esenciales para desentrañar los misterios de la vida a nivel molecular.

Víctor, con la tranquilidad que le caracteriza, describe su labor en el EMBL como un constante desafío a lo imposible. Él y su equipo diseñan y construyen máquinas automatizadas capaces de manipular proteínas con una precisión inimaginable, permitiendo su observación en microscopios especializados. Estas observaciones, lejos de ser un mero ejercicio científico, son fundamentales para comprender el funcionamiento de los seres vivos. "Imaginen la imagen del virus del COVID-19, con esas protuberancias características", explica Víctor. "Esa estructura, que todos conocemos, se obtuvo gracias a este tipo de experimentos. Conocer la forma del virus fue crucial para el desarrollo de la vacuna".

La pasión de Víctor por desentrañar el funcionamiento de las cosas se remonta a su infancia. Desde un simple interruptor de luz hasta la complejidad de un motor, todo despertaba su curiosidad. Esa inquietud lo llevó a la UTT, donde encontró un entorno propicio para su desarrollo. "La UTT me ofreció no solo un sólido programa académico, sino también acceso a laboratorios de vanguardia y un enfoque práctico que me permitió aprender haciendo", recuerda.

El programa MEXPROTEC, una iniciativa conjunta entre México y Francia, abrió para Víctor las puertas a una experiencia transformadora. Una beca le permitió estudiar microelectrónica en Francia, donde no solo adquirió nuevos conocimientos, sino que también descubrió su vocación. "Supe que tenía que regresar, no como estudiante, sino como profesional", afirma.

Su trabajo en el EMBL es un desafío constante. "Cada día es diferente. Un día trabajamos con espuma, otro con nieve seca, y al siguiente estoy aprendiendo sobre láseres", describe Víctor. "La clave está en ser curioso y encontrar soluciones ingeniosas a problemas complejos". Esta capacidad de adaptación, señala, la adquirió en los talleres y laboratorios de la UTT, donde aprendió a "pensar fuera de la caja" y a desarrollar soluciones creativas ante la ausencia de manuales o procedimientos establecidos.

Víctor es un firme creyente en el poder de la preparación. "No importa de dónde vengas, si tienes la preparación adecuada, puedes competir a nivel internacional", asegura. Su historia no solo es un ejemplo de éxito personal, sino también un testimonio del potencial que reside en los jóvenes mexicanos y de la importancia de una educación de calidad y oportunidades de intercambio internacional.

Jacqueline Dávila, responsable de promoción de la UTT, resalta el enfoque práctico del modelo educativo de la institución. "Nuestros laboratorios están diseñados para que los estudiantes aprendan haciendo, no solo observando", explica. "Queremos que egresen listos para la industria, o incluso para trabajar en el extranjero, como Víctor".

Desde Francia, Víctor continúa soñando con nuevas formas de contribuir a la ciencia, recordando con gratitud su formación en la UTT. Su historia es un inspirador recordatorio de que, con pasión, preparación y oportunidad, ningún sueño es demasiado lejano, y de que el talento mexicano tiene el potencial de brillar en los escenarios científicos más importantes del mundo. Su trabajo, desarrollando instrumentos que permiten visualizar lo invisible, lo convierte en un enlace entre Torreón y la ciencia de vanguardia, demostrando que la innovación y la excelencia no tienen fronteras.

Fuente: El Heraldo de México