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29 de mayo de 2025 a las 22:10

Descubre la joya maya oculta de Chiapas

Adéntrate en la selva chiapaneca, donde la historia susurra entre las piedras y la naturaleza se despliega en todo su esplendor. A orillas del imponente río Usumacinta, como un tesoro resguardado por la exuberante vegetación, se erige Yaxchilán, una joya arqueológica que nos transporta a la época dorada de la civilización maya.

Imaginen un escenario donde el verde intenso de la selva se funde con la majestuosidad de las ruinas. Más de 130 monumentos, testigos silenciosos de una historia que se remonta a más de 1600 años, nos invitan a descifrar los secretos de un pasado glorioso. Yaxchilán, un centro de poder que dominó la región del Usumacinta y orquestó alianzas y rivalidades con otras ciudades mayas como Bonampak, Piedras Negras, Tikal y la imponente Palenque, con la que libró una encarnizada guerra en el año 654.

Recorrer las ruinas de Yaxchilán es como adentrarse en un libro abierto de historia. Sus dinteles de piedra, exquisitamente labrados, narran las hazañas de las dinastías que gobernaron la ciudad. Las estelas, erigidas como guardianes del tiempo, custodian los textos jeroglíficos que nos revelan los misterios de una cultura fascinante. Cada piedra, cada grabado, nos habla de un pasado vibrante y nos conecta con la grandeza de una civilización que supo dominar el arte, la arquitectura y la astronomía.

Pero Yaxchilán es mucho más que piedras y vestigios. Es un ecosistema palpitante, un refugio para la biodiversidad. Imaginen un paraíso natural de casi 1000 hectáreas, donde habitan más de 500 especies de plantas, un verdadero jardín botánico que alberga desde imponentes pochotes y caobas, hasta el ramón y el canshán. Un santuario para la fauna, donde casi el 40% de los mamíferos registrados en Chiapas encuentran su hogar. Jaguares, tapires, pumas, monos araña y una miríada de especies, incluyendo algunas en peligro de extinción, coexisten en este exuberante entorno. El canto de las aves, como el imponente águila harpía, el zopilote rey y el colorido tucán, acompaña la travesía del visitante, creando una sinfonía natural que envuelve los sentidos.

Llegar a Yaxchilán es una aventura en sí misma. Un viaje en lancha desde Frontera Corozal, surcando las aguas del Usumacinta, nos permite contemplar la belleza del paisaje ribereño y anticipar la magia que nos espera. El viaje, de aproximadamente una hora a favor de la corriente, es una experiencia que nos conecta con la naturaleza y nos prepara para el encuentro con la historia.

Si planeas visitar Yaxchilán desde Palenque, la ruta te lleva a través de la carretera fronteriza del sur, un recorrido escénico que te sumerge en la belleza de la selva chiapaneca. Sigue las indicaciones hacia Chancalá, Boca del Lacantún y finalmente Frontera Corozal, el punto de embarque para la travesía final hacia este tesoro arqueológico.

Yaxchilán te espera. Un lugar donde la historia y la naturaleza se entrelazan para ofrecer una experiencia inolvidable. Un viaje al corazón de la selva, donde el pasado cobra vida y la magia de la cultura maya te envuelve. ¿Estás listo para la aventura?

Fuente: El Heraldo de México