Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Política

29 de mayo de 2025 a las 09:10

¿Decisión histórica o error de AMLO?

La cita a las urnas este domingo nos coloca frente a un escenario singular, un punto de inflexión en la historia democrática del país. Más allá de la simple elección de figuras judiciales, lo que se dirime es el futuro de la arquitectura del poder. El sistema judicial, históricamente cooptado por los intereses del bipartidismo imperante, se enfrenta a una reconfiguración inédita, una oportunidad – o al menos un intento – de romper con el statu quo. Este carácter excepcional del proceso es lo que me impulsa a participar, a ejercer mi derecho al voto a pesar de las complejidades y las deficiencias que lo rodean.

El proceso de selección de candidatos ha sido, sin duda, un desafío titánico. La sobreabundancia de información, a menudo contradictoria y sesgada, dificulta la tarea de discernir entre los perfiles idóneos y aquellos que representan la continuidad del sistema que se pretende reformar. Los medios de comunicación, lejos de facilitar la tarea, han contribuido a la confusión con análisis superficiales, campañas de desprestigio y una evidente falta de rigor periodístico. En algunos casos, incluso se ha privilegiado la defensa de intereses particulares por encima del deber informativo.

Ante este panorama desolador, la búsqueda de información objetiva se convierte en una auténtica odisea. He explorado diversas fuentes, desde los análisis de expertos independientes hasta las plataformas digitales de los propios candidatos, pasando por los, a veces cuestionables, "acordeones" que circulan en redes sociales. El objetivo es construir un criterio propio, basado en la evaluación de las trayectorias, las propuestas y los antecedentes de cada postulante. Un ejercicio exhaustivo que exige tiempo, dedicación y una dosis considerable de escepticismo.

La magnitud de la tarea se hace patente al enfrentarnos a la boleta electoral. Decenas de nombres, la mayoría desconocidos para el ciudadano promedio, compiten por nuestra atención. ¿Cómo evaluar la idoneidad de cada uno? ¿Cómo asegurar que nuestras decisiones contribuyan a la construcción de un sistema judicial más justo e independiente? El simulador del INE, si bien útil, no suple la necesidad de un análisis profundo de cada perfil. La responsabilidad recae, en última instancia, en el votante.

Es cierto que el proceso no está exento de fallas. La falta de filtros rigurosos en la selección de candidatos, la posible influencia del voto corporativo, la desigualdad en la propaganda y la escasa fiscalización son solo algunos de los vicios que empañan la jornada. Sin embargo, considero que la abstención no es la respuesta. Un voto nulo, una muestra de descontento, tiene mayor peso político que la ausencia.

Soy consciente de que mi voto, por sí solo, no transformará radicalmente la realidad del sistema judicial. La corrupción y la impunidad, arraigadas en las estructuras policiales y ministeriales, requieren de un abordaje integral que va más allá de la elección de magistrados. No obstante, creo firmemente que este proceso electoral representa una oportunidad para modificar el equilibrio de poder, para arrebatar al viejo régimen su último bastión.

La derecha, que en el pasado enarbolaba la bandera de la participación ciudadana, ahora promueve la abstención, descalifica el voto popular y agita el fantasma de la destrucción de la República. Su estrategia no es casual. Ven peligrar su control sobre el Poder Judicial, su último reducto de poder, y se aferran a él con desesperación.

Este domingo, al depositar mi voto, no solo estaré eligiendo a un grupo de jueces. Estaré participando en un momento histórico, en un punto de inflexión que puede marcar el inicio de una nueva era en la historia de la justicia en México. Un paso, aunque imperfecto, hacia la construcción de un sistema más democrático, transparente e independiente. Un paso que, espero, nos acerque a la justicia que todos merecemos.

Fuente: El Heraldo de México