28 de mayo de 2025 a las 05:10
Universidades: motor de cambio
La esperanza se teje en los campus universitarios, no solo con hilos de conocimiento, sino con la urdimbre del pensamiento crítico y la trama del diálogo. En la reciente Iniciativa para la Diplomacia Cultural en América del Norte, resonaron las voces de destacados rectores, quienes coincidieron en el crucial papel de las universidades como faros de cambio en un mundo convulso. No se trata simplemente de formar profesionales competentes, sino de cultivar ciudadanos conscientes, capaces de analizar las complejidades del presente y proponer soluciones innovadoras para el futuro.
José Antonio de los Reyes Heredia, rector general de la UAM, enfatizó la importancia de abordar problemáticas acuciantes como la violencia y el cambio climático con una mirada crítica, fomentando la cohesión social y la transformación cultural a través del estudiantado. La UAM, según sus palabras, se ha convertido en un crisol donde se funden la investigación, la docencia y la cultura, un espacio abierto al libre desarrollo de las ideas, donde se forjan los agentes de esperanza que el mundo necesita.
Desde la Universidad Panamericana, Santiago García Álvarez, recalcó la necesidad de un cuestionamiento constante de la realidad. Las universidades, afirmó, son semilleros de innovación y movimientos estudiantiles, espacios donde las inquietudes de los jóvenes se transforman en propuestas y acciones. Para que esto sea posible, es fundamental que la universidad mantenga una postura neutral en términos partidistas, promoviendo la formación de ciudadanos autónomos y responsables. El estudio riguroso y el diálogo respetuoso son las herramientas clave para comprender los contextos sociales y construir puentes en un mundo amenazado por la polarización. La Universidad Panamericana, comprometida con esta visión, ha impulsado iniciativas como un doctorado en filosofía práctica y espacios interreligiosos que fomentan el entendimiento y la convivencia.
Alejandro Anaya Muñoz, vicerrector académico de la Universidad Iberoamericana, complementó esta perspectiva al destacar que, más allá de sus matices y particularidades, las universidades comparten una visión transformadora. No se trata solo de transmitir conocimientos técnicos, sino de formar personas libres, capaces de contribuir al cambio social y de responder a los desafíos del presente. En la Ibero, se impulsa a los estudiantes a reflexionar sobre su propósito y su papel como agentes de cambio, conectando su formación académica con su responsabilidad social.
En resumen, las universidades emergen como espacios de esperanza en un mundo complejo. No son torres de marfil aisladas de la realidad, sino plataformas para el diálogo, la innovación y la transformación social. Su compromiso con la formación integral de ciudadanos críticos y responsables las convierte en actores clave para construir un futuro más justo y sostenible. El desafío es grande, pero la energía y el compromiso de la comunidad universitaria son la mejor garantía de que la esperanza seguirá floreciendo en los campus. El futuro se construye hoy, con las ideas y el compromiso de las nuevas generaciones que se forman en las aulas universitarias.
Fuente: El Heraldo de México