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28 de mayo de 2025 a las 09:25

Misión Imposible: Realidades Paralelas

La saga de Ethan Hunt, ese agente secreto con una habilidad casi sobrenatural para desafiar a la muerte (y a la lógica), regresa con una entrega que deja un sabor agridulce. "Misión: Imposible, Sentencia Final" se presenta como un espectáculo visualmente apabullante, una montaña rusa de acción trepidante que, sin embargo, se tambalea sobre un guion precario y una duración excesiva. Casi tres horas en las que la trama, aunque sencilla en su esencia, se enreda en una serie de conveniencias narrativas que rozan lo absurdo. Uno se pregunta, por ejemplo, ¿por qué el villano, con el poder del caos al alcance de su mano, huye de Ethan en lugar de enfrentarlo? ¿Acaso no sería más lógico asegurar el artefacto que le permitiría sembrar el terror? O, ¿por qué nuestro héroe, al enterarse del peligro que acecha a uno de sus compañeros, decide emprender una carrera frenética por Londres, pudiendo optar por un medio de transporte más eficiente? La respuesta, quizá, reside en la necesidad imperiosa de recordarnos que Tom Cruise, a sus 62 años, sigue manteniendo una forma física envidiable.

Y es que la figura de Cruise se erige como un elemento central, casi omnipresente, que a ratos eclipsa la propia narrativa. Su rostro, con una textura casi irreal, su melena juvenil y su constante exhibición de prowess física, transmiten una sensación contradictoria: la de un actor aferrado a la juventud, en una lucha desesperada contra el inevitable paso del tiempo. Esta obsesión por demostrar su vigencia se traduce en una ausencia casi total de humor, un tono solemne que contrasta con el espíritu aventurero que caracterizaba a las primeras entregas de la saga. "Sentencia Final" se convierte, así, en una especie de oda al propio Cruise, un panegírico constante a su heroísmo, su responsabilidad y su impecable moral, un recordatorio de todo lo que Hollywood, el cine y, por qué no, la humanidad entera, le deben.

A pesar de sus defectos, la película resulta interesante como reflejo de nuestro tiempo. A diferencia de entregas anteriores, "Sentencia Final" se atreve a coquetear con la política, presentando como antagonista principal a una inteligencia artificial con tintes trumpianos, una entidad que busca la división y el caos. Además, sitúa en la Casa Blanca a una mujer negra, en un guiño a una realidad alternativa donde Kamala Harris hubiera alcanzado la presidencia. Sin embargo, el momento más significativo, el que realmente invita a la reflexión, es aquel en el que la presidenta decide provocar un apagón generalizado para neutralizar una amenaza nuclear. Una decisión drástica, sin duda, pero que pone de manifiesto una idea crucial: en el liderazgo, la moral y la estrategia son más efectivas que la fuerza bruta. Una lección que, en el contexto geopolítico actual, resulta especialmente relevante, no solo para Estados Unidos, sino para el mundo entero. Por ello, y a pesar de sus flaquezas narrativas, "Misión: Imposible, Sentencia Final" merece ser vista, como un testimonio de los tiempos que corren, como una invitación a repensar las bases del poder y el liderazgo.

Fuente: El Heraldo de México