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28 de mayo de 2025 a las 20:10

¿Inseguridad en el Metro de Nuevo León?

Una creciente ola de inquietud se extiende por Nuevo León. En menos de un mes, cuatro incidentes similares han sembrado la alarma entre los usuarios del transporte público y han puesto en alerta a las autoridades. Cuatro denuncias por pinchazos con jeringas, en el Metro de Monterrey y a las afueras de una sucursal del Banco del Bienestar en Guadalupe, mantienen en vilo a la población y a la Fiscalía General de Justicia, que, a pesar de los esfuerzos, aún no cuenta con detenidos.

El primer caso, ocurrido el 8 de mayo en la estación Anáhuac del Metro, en San Nicolás de los Garza, desató la preocupación. Una mujer, al descender del vagón exclusivo para mujeres, sintió un agudo dolor en el brazo izquierdo tras un pinchazo. La víctima relató haber visto a un hombre observándola fijamente mientras manipulaba su teléfono celular. Este testimonio, cargado de incertidumbre, abre un abanico de interrogantes sobre las motivaciones detrás de estos actos. ¿Se trata de simples bromas de mal gusto, intentos de robo, o algo más siniestro?

La segunda denuncia, presentada el 14 de mayo, involucra a un adolescente que viajaba en un vagón abarrotado del Metro, en la estación Parque Fundidora. El joven relató haber sentido un toque en uno de sus glúteos, como si alguien estuviera revisando si portaba una cartera. Poco después, comenzó a experimentar un adormecimiento en el brazo. Afortunadamente, al llegar a su escuela, pudo informar a su maestra, quien a su vez notificó a sus padres. A pesar de la experiencia traumática, no se encontraron marcas visibles de pinchazos en el cuerpo del joven. Este caso difiere del anterior en el perfil del presunto agresor, descrito como una mujer, lo que añade complejidad a la investigación y descarta la posibilidad de un único perpetrador.

La tercera denuncia nos traslada del Metro al Banco del Bienestar, en el centro de Guadalupe, el 20 de mayo. Una mujer, al salir de la institución bancaria, sintió un pinchazo. En este caso, la víctima describe la presencia de dos mujeres que se le acercaron justo antes del incidente, lo que sugiere una posible actuación coordinada. Este detalle, sin duda, incrementa la sensación de vulnerabilidad y despierta la preocupación sobre la seguridad en espacios públicos que se consideran tradicionalmente seguros.

El último incidente, registrado el 23 de mayo en la estación Cuauhtémoc del Metro, vuelve a señalar a un hombre como posible agresor. La víctima, que se encontraba en un vagón lleno de gente, sintió un pinchazo en la espalda, seguido de una sensación de cansancio y mareos. La rápida reacción de la víctima, informando a los guardias de seguridad, es un ejemplo de la importancia de la denuncia inmediata en estos casos.

La Fiscalía, en su afán por esclarecer estos sucesos, ha solicitado exámenes toxicológicos a las víctimas. Mientras que los resultados del primer y segundo caso han dado negativo a sustancias, el tercero aún se encuentra en proceso. El segundo caso, sin embargo, presenta una particularidad: el adolescente se negó a someterse a la prueba. ¿A qué se debe esta negativa? ¿Miedo, desconfianza, o quizás algún otro motivo que desconocemos?

La falta de detenidos y la diversidad en los perfiles de los presuntos agresores dificultan el esclarecimiento de estos hechos y generan un clima de incertidumbre en la comunidad. Las autoridades hacen un llamado a la población a mantenerse alerta, a reportar cualquier incidente sospechoso y a colaborar con la investigación. ¿Qué se esconde detrás de estos pinchazos? ¿Estamos ante una nueva modalidad de delito? La respuesta a estas preguntas es crucial para devolver la tranquilidad a las calles de Nuevo León.

Fuente: El Heraldo de México